viernes, 11 de diciembre de 2009
Un poco de limpieza
Señoras y señores como ya estoy hasta los c*****s del diseño de este blog (y aprovechando una pequeña pausa en la dissertation de philo) he decidido cambiar totalmente el estilo del blog! muajajaja después del bac blanc volveré con una nueva parte de la historia que estoy escribiendo (lo digo por si alguien la estaba leyendo, aunque después del increíble bajón que he tenido dudo mucho que la gente siga entrando u.u tendré que hacer publicidad) y un nuevo diseño! Soy muy ambicioso y ya me imagino algo grandioso, pero como también soy realista no os esperéis nada impresionante, es mejor que las expectativas sean escasas para que luego cause más sensación. Bueno rollos aparte, añado unas pequeñas palabras de cortesía y agradecimiento a todos aquellos que me leéis, perdonadme que tarde tanto en poner los capítulos de la historia pero es que con el estrés que llevo no tengo tiempo ni para mí u.u
Gracias por esperar un poquito más, espero que la espera sea lo menos duradera posible y que valga la pena, porque si no menuda decepción! Pasadlo bien y hasta dentro de aproximadamente dos semanas! :) Besos a todos!

Diego
domingo, 15 de noviembre de 2009
El Sueño - Quinta Parte
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Así que experimentaron conmigo, ya veo. Su voz parecía distante, como si le hubieran arrancado una parte de si misma. Todavía no sabemos la magnitud de la situación, pero creemos que sería peligroso que salieras de aquí. Ella no respondió, pero parecía satisfecha. Ahora veía mucho más claras algunas cosas. Aunque todavía estaba por ver la razón de su secuestro, porque la eligieron a ella. Sabían que ella, al igual que otros muchos, eran compatibles con las investigaciones que se estaban llevando a cabo, sin embargo todavía habían muchos factores que no entendían bien.

Se movía con auténtica maestría. Atravesaba los pasillos sigilosamente, era como una sombra. Sacó un pequeño cuchillo de su talón y se lo clavó al guardia que vigilaba la entrada. Lo arrastró hacia una esquina oscura y prosiguió su camino. Entró en la sala que estaba siendo custodiada por aquel guardia y rápidamente se sacó una pequeña pistola silenciada capaz de neutralizar cualquier campo electromagnético, en este caso las cámaras de circuito cerrado que se encontraban pegadas al techo. Cuando estuvo seguro que aquellas cámaras ya no funcionaban se adentró más aún en la habitación. Parecía un almacén. Habían decenas de recipientes cilíndricos repletos de sustancias, la mayoría tóxicas. Pero hubo uno que le llamó la atención: tenía un símbolo de radioactividad. Eso debía ser lo que buscaba, pero no podía llevárselo, así que cogió una pequeña muestra y se marchó. En seguida apareció otro guardia, supuestamente para hacer el relevo, y para su sorpresa comprobó que al que tenía que relevar se encontraba tirado en el suelo en una esquina, con un agujero en el cuello y totalmente desangrado. Dio rápidamente la voz de alarma, pero ya era demasiado tarde.
Una vez de vuelta a su piso franco, se quitó el traje de neopreno y cogió la muestra. Puso unas pocas gotas en una lámina de cristal y lo observó con el microscopio. No creía lo que veía, Así que al final era cierto lo que escuché, esta gente va más en serio de lo que pensaba, alguien va a tener que pararles los pies. Recogió sus cosas y tan pronto como entró se fue, pero esta vez a visitar a un viejo amigo, alguien que podría ayudarle a dar con más respuestas.
jueves, 12 de noviembre de 2009
El Sueño - Cuarta Parte
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Cogió la Circle Line, una de las pocas líneas que se encuentran a poco más de dos metro bajo tierra y la única que posee un recorrido giratorio. Se escuchó la característica voz de un hombre diciendo "Mind the gap" y las puertas se abrieron. Ya había llegado a la parada de South Kesington. Nunca había estado por esa zona así que al principio le costó un poco orientarse, pero en seguida vio las indicaciones de Pelham y Fulham road y a lo lejos la intersección donde se debía efectuar el encuentro. Antes de acercarse dio un vuelta por los alrededores, pasando lo más desapercibida posible para ver si veía al barman de aquel pub. Y en efecto allí estaba, en la entrada de un pub, hablando con unos hombres de negro. Tuvo la extraña sensación de que alguien la seguía, así que se alejó de allí en dirección opuesta a la intersección. En seguida se dio cuenta de que había un hombre que la vigilaba y la seguía discretamente a todas partes. Preparó el spray y se dirigió a una pequeña calle. Se apoyó en la esquina, esperando a que el hombre apareciera. Pero no apareció. De pronto unos brazos la agarraron por el cuello y notó como alguien le clavaba una jeringuilla en el cuello. Empezó a ver turbio, ya no distinguía las formas y colores, el rojo empezó a apoderarse de su visión. Antes de caer al suelo escuchó el silbido de un disparo y al supuesto agresor desplomándose sobre el suelo, casi al mismo tiempo que ella.

La han drogado, serán desgraciados, exclamó con desprecio, Se ha despertado ya, preguntó por curiosidad, No, todavía está inconsciente, al menos está bien y ahora a salvo, aunque todavía no sé como vamos a explicarle que hace aquí, Eso es lo de menos, mientras esté lejos del alcance de esos locos todo irá bien. Por desgracia tener que cuidar de ella era lo último que querían, ahora deberían contárselo todo y todos coincidían en que eso la dejaría en shock. Era tanto lo que había pasado hasta ese momento que iba a ser difícil asimilarlo todo de una. Aún así era lo único que podían hacer para que confiara en ellos.
Se ha escapado, dijo, Se ha escapado, repitió, Bueno, no importa, el plan sigue en marcha, tendremos complicaciones a partir de ahora, pero se solucionaran, yo de vosotros me aseguraría que a partir de ahora no se cometiera ningún error o si no no viviréis para contarlo.

Diego
jueves, 5 de noviembre de 2009
El Sueño - Tercera Parte
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Las nueve de la mañana. No había podido dormir en toda la noche, estaba nerviosa por lo que podía pasar. De pronto recibió un mensaje en el móvil. Sus ojos casi se salen de sus órbitas cuando leyeron lo que ponía: "No vayas a la intersección, es una trampa". ¿Una trampa? No había razón alguna para que la secuestraran, o peor para que la mataran. Se puso a temblar y de la conmoción comenzó a llorar. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, pasaba todo tan deprisa y parecía que cada vez que investigaba se volvía todo más turbio. Pero no podía quedarse sentada lamentándose, tenía que resolver esto cuanto antes y descubrir el por qué de su secuestro. Si al menos supiera que ocurrió, suspiró. Al menos ya sabía que no tenía que ir al encuentro que tenía previsto hoy, tal vez fuera mentira lo de la trampa pero no podía arriesgarse. Además ni siquiera sabía quien le había mandado ese mensaje. Parece que todos tienen mi número de teléfono, dijo con tono sarcástico. En el emisor aparecía la palabra "Núm. Privado" así que tampoco podía llamar para comprobar quien era aquella persona. ¿Qué podía hacer ahora? No paraba de darle vueltas al asunto, y cada vez se daba más cuenta de que corría un grave peligro. Intentó poner en orden los sucesos, darles alguna lógica, pero sólo pudo recordar a aquel hombre con la cara tapada, robusto y con la voz grave, haciéndole respirar cloroformo. Frustrada, decidió ir al encuentro, pero se bajaría en South Kesington, si era una trampa no debía hacer lo que le dijo aquel hombre con el que habló. Dos horas mas tarde, ya preparada, cogió un spray anti-violadores por si acaso y salió a la calle. Anduvo sin dudar ni un momento, sin mirar atrás, cualquiera diría que no tenía nada que perder.

Crees que lo habrá recibido, preguntó, Sí, creo que sí, si es lista se quedará en casa, sólo espero que no haga ninguna tontería porque si lo hace se pondrá en peligro y la operación se irá a la mierda, dependemos de lo que decida hacer, Me da rabia que nos lo estemos jugando todo a una carta, envía a un agente para que vigile su casa, no podemos arriesgarnos, dijo con preocupación, Como quieras, pero si nos descubre entonces será aún peor, ya no confiará en nadie y podríamos perderla, te recuerdo que la necesitamos sana y salva, si la raptan o si se escapa... quien sabe lo que pasará si desaparece. Un escalofrío recorrió su cuerpo, Si desaparece, las consecuencias serán catastróficas, así que más nos vale protegerla, exclamó, Sólo necesitamos que confíe en nosotros, y creo que eso no será una tarea fácil.

Diego
domingo, 25 de octubre de 2009
El Sueño - Segunda Parte
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En el pub de Rock & Roll preguntó si se acordaban de ella. No tenía muchas esperanzas de que la reconocieran, pero debía intentarlo. Lo siento, yo trabajo durante el día, eso debería preguntárselo a mi compañero, Me podría dar su teléfono por favor, le preguntó recuperando la esperanza, Sí, claro, dígale que llama de mi parte y seguramente accederá a hablar con usted, Muchas gracias, no sabe cuanto se lo agradezco, ahora mismo le llamaré, y diciendo esto se marchó, cogió el móvil y llamó al número que le habían dado. Un hombre contestó, tenía la voz ronca y parecía cansado, Dígame, preguntó bostezando, Buenos días, soy, y antes siquiera de poder pronunciar palabra el hombre colgó. Volvió a llamar, pero esta vez nadie lo cogió, insistió varias veces sin resultado. Desesperada, llamó una última vez y esta vez si que obtuvo respuesta, Déjame en paz, no ves que no quiero hablar contigo, exclamó enfadado y a la vez nervioso el hombre de antes, Pero por qué, si ni siquiera sabe quien soy, preguntó ella desconcertada, Sí que sé quien eres, claro que lo sé, tú eres la chica que, de pronto su voz dejó de sonar, sólo se oía su respiración acelerada, Mira, me estás metiendo en un buen lío, no debería hacer esto pero me siento culpable así que ven a verme mañana a mediodía a mi casa, vivo en la intersección de Brompton Road con Pelham Street y Fulham Road, Cerca de la estación de South Kesington, preguntó, Sí, exacto, pero evita ir por ahí, bájate en la parada de antes, Sloane Square, y anda un poco, te aseguro que no te arrepentirás, cuando llegues a la intersección llámame y te diré el número, De acuerdo, pero por qué no me lo puedes decir ahora, preguntó, pero su pregunta se quedó en el aire, sin respuesta, había colgado. Algo le hacía desconfiar de aquel hombre, pero por el momento era lo único a lo que podía aferrarse.

La chica está metiendo las narices donde no la llaman, si descubre algo estamos perdidos, dijo con preocupación el hombre misterioso, No se preocupe señor, ya le he tendido una trampa, mañana acabaremos con ella, Maldita sea, no debería haberse entrometido, lo último que queremos es vernos envueltos en un asesinato, eso complicaría mucho las cosas, exclamó el hombre misterioso, No la matéis, traedla aquí y dadle algo más fuerte, tiene que olvidarse de todo y dejar de tocarnos los cojones, Como quiera señor. El hombre de la voz ronca se marchó del local. Se acercó a uno de los hombres de negro que vigilaban la entrada y le dijo, Ven conmigo, tengo un plan. Salieron del local en dirección a la estación de metro, Mañana reúnete conmigo en la estación de South Kesington, tenemos que prepararnos para el golpe.

Diego
miércoles, 21 de octubre de 2009
El Sueño - Primera Parte
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Llevaba el pijama puesto. Se levantó de un salto y comprobó que todas sus pertenencias se encontraran en perfecto estado. No halló ningún desperfecto ni indicios de que alguien hubiera entrado en su casa. Todo era normal, todo estaba como ella lo había dejado la noche anterior. Fue corriendo al baño y se miró al espejo. No tenía ninguna herida o marcas de una pelea o de un forcejeo. Se quitó la ropa y rebuscó por su cuerpo signos, signos de lo que fuera, un pinchazo, un hematoma, cualquier cosa que pudiera ayudarla a recordar, pero no encontró nada. De pronto su cabeza comenzó a dar vueltas y recordó el olor a cloroformo, el pub de Rock & Roll... No había sido un sueño, todo lo que había ocurrido la noche anterior era real y alguien se había esforzado mucho para que no lo pareciera. Se dirigió hacia el teléfono para llamar a la policía, pero en seguida desechó la idea: la tomarían por loca y no le harían ningún caso. Necesitaba a alguien que la ayudara en esto, puesto que a ella le venía muy grande. Pero mientras buscaba a alguien, decidió comenzar a investigar por su cuenta, y empezó volviendo a Picadilly Circus. Tal vez allí quedara algún indicio de lo que realmente sucedió, algún testigo... algo que le ayudara a empezar a entender el por qué de todo esto. En realidad, y aunque no quería pensarlo, se sentía totalmente desconcertada, ¿quién había hecho todo esto, y lo más importante por qué?

Señor, la operación marcha según lo planeado, dijo un hombre cubierto de negro, Bien, ella era la última víctima, ahora sólo queda esperar a que nos llegue el envío para que esté todo en orden, puedes retirarte, ordenó un hombre misterioso y encapuchado sentado en una especie de trono e iluminado por velas. Fuera de la sala donde se encontraba el hombre misterioso, dos hombres de negro hacían guardia, Estoy cansado de toda esta mierda, exclamó uno de los hombres de negro al otro, Ya no puedo esperar más, cuándo se nos pagará, preguntó, Todo a su tiempo, el señor ha dicho que cuando recibamos el encargo todo habrá acabado, espero, dijo con poca certeza el otro hombre, Si esto no acaba rápido acabaré por volverme loco, en que cojones está metido el jefe, En algo más gordo de lo que tú te piensas...

Diego
jueves, 15 de octubre de 2009
Prólogo
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Londres. Son las cuatro de la madrugada. Una sombra fugitiva se desliza por las calles frías y brillantes a la luz de las farolas. Hace una hora que la vida nocturna en aquella ciudad ha acabado y ahora no se ve un alma. La sombra se dirige a un pequeño pub, situado cerca de la estación de South Kesington. Llama a la puerta y un hombre algo enclenque le hace signo de que pase. Se asegura de que no haya ningún mirón en las cercanías y cierra la puerta. En el interior del local todo está oscuro y por seguridad nadie enciende la luz. Unos rostros iluminados por unas velas aparecen de entre las sombras, Tienes lo que te pedimos verdad, le pregunta uno de los rostros, Sí, tal y como lo acordamos, ahora dadme el dinero. Afortunadamente para él, en aquella zona la gente es honrada y siempre cumple sus tratos, Por supuesto que lo tenemos, acaso dudabas de nosotros, le pregunta otro de los rostros con tono sarcástico. Y sacando un maletín hacen el intercambio. Sin nada más que decir, la sombra se marcha por donde ha venido. Abren el paquete y comprueban que todo está en orden. Con cara de satisfacción, el tercer y último de los rostros celebra su logro con júbilo, Al fin, mis amigos, tenemos lo que llevábamos buscando durante meses, esto nos permitirá salir impunes en el juicio, exclama aún más alegremente este último rostro.

Eran ya las dos de la madrugada y sin embargo ella quería seguir bailando. Se encontraba en uno de los muchos pubs de Picadilly Circus donde ponían Rock & Roll, pero ya faltaba poco para cerrar. Por qué siempre se acaba la fiesta antes de que realmente empiece a disfrutarla, se preguntó la chica, algo decepcionada. En cuanto salió del local, un hombre robusto y tapado hasta los ojos la cogió del brazo y la metió en un coche. Ni siquiera pudo gritar auxilio, aquel hombre le había hecho respirar cloroformo de un pañuelo con el que le había cubierto la cara. Y como si se le fuera la vida en ello, arrancó el coche y salió disparado hacia Notting Hill. Ya tengo a la chica, ahora qué, preguntó el hombre robusto mientras hablaba por teléfono, Tú traemela aquí, del resto ya me encargo yo, se escuchó al otro lado del auricular. Y así se pararon delante de una de las múltiples casas victorianas que poblaban aquel barrio. La sacó del coche a rastras y teniendo mucho cuidado de que nadie le viera la bajó al sótano lo más rápido que pudo. Al despertar no pudo creer lo que veía, se encontraba en su casa.
lunes, 12 de octubre de 2009
Sabía lo que iba a pasar...
... Y sin embargo me dejé llevar. Miles de preguntas atraviesan mi cabeza, y sabré yo que nunca tendrán respuesta. Si la vida no me dio alas fue para que no me escapara de mi destino, ¿por qué eres tan cruel conmigo? Todo lo que deseo no se cumple, y lo que se cumple no lo deseo. No me dejas disfrutarte, y antes de que me dé cuenta, ya me has quitado lo que más quería, ¿por qué eres tan mala conmigo? Bien es cierto que en múltiples ocasiones me has dejado saborear la gloria, pero en cuanto me descuido, tan sólo me dejas un sabor amargo. Desprecio es lo que siento, hacia ti, hacia tú persona. Tú que me has dejado vivirte, ¿pero con que fin, sino el de hundirme? Y ahora que me encuentro de nuevo en lo más profundo del mar, dejarás que salga a flote, para de nuevo mandarme a la oscuridad. Un día conseguiré dominarte, y aunque pasen años, décadas, siglos o toda una eternidad, nunca me rendiré, porque sé que tú no quieres mi felicidad, y por ello yo la voy a buscar.

Diego
miércoles, 7 de octubre de 2009
Viento
Los sonidos se desplazan por el aire, creando olas, ráfagas de palabras, de ruidos. Todo lo que una vez se dijo desaparece, se va con él, hasta lo más profundo de su seno. Hubo una vez en que alguien desafió este fenómeno, y para ello decidió no dejar escapar sus pensamientos, encerrarlos en su mente, meterlos en una celda bien segura, cuya llave sólo poseía él. Pero esto no produjo más que desgracias, y es que aquel valiente hombre acabó por estallarle la cabeza. Perdió toda la cordura y la lucidez innatas en él y un dolor insoportable invadió su ser. Empezó por la cabeza y acabó en su corazón, dejándolo totalmente inerte, como si una bocanada de aire ártico le hubiera congelado. Desde entonces, cuando el viento sopla muy fuerte, algunas mentes sensibles sienten el dolor, la cabeza les da vueltas, como le pasó a aquel pobre hombre. Pero es que esa sensación no es más que el recuerdo del sufrimiento de aquel que osó retar a la naturaleza, y si sentimos su mismo dolor es para que recordemos que no estamos solos en la Tierra y que nunca podremos dominar nuestro entorno. Y así el viento, que hasta ese momento sólo había servido para hacer olvidar al ser humano de sus problemas, tuvo que cumplir una nueva misión: advertirnos. Desde que aquel hombre murió, cada vez que sopla el viento podemos escuchar sus gritos de pánico, susurrándonos al oído palabras inteligibles, sonidos parecidos a un silbido, advirtiéndonos de que no cometamos su mismo error, de que nunca nos encerremos en nuestro interior porque sino acabará por destruirnos.

Diego
lunes, 28 de septiembre de 2009
El conflicto está servido... de nuevo
Una vez más, España es testigo de un nuevo conflicto a nivel social: la subida de impuestos. Cuando se dan este tipo de conflictos yo me lo paso muy bien, ¿por qué? Pues por que puedes ver la cantidad de subnormales que hay, que se hacen llamar ciudadanos y que habitan España. Esta vez ha ocurrido algo que, como siempre, ha sido criticado por la sociedad. Y es que nuestra ministra de economía, Elena Salgado, con el respaldo del presidente del gobierno José Luis Rodriguez Zapatero, ha decidido subir los impuestos. ¿Cómo se traduce esto? Pues bien, el IVA aplicable a productos de consumo directo y que no son de primera necesidad (véase la ropa, el tabaco, los electrodomésticos...) subirá el próximo año del 16% al 18%, lo mismo ocurre con el IVA reducido, aplicable a los servicios ofrecidos por un profesional (como darse un masaje o ir a la peluquería) que subirá del 7% al 8%, sin embargo, el IVA supereducido, que se aplica a los productos de primera necesidad (alimentos, medicamentos...) NO ha subido, lo cual me parece excelente. Lo que pasa es que los rumores vuelan, y como he leído en algunos foros, se dice que el IVA del 4% (IVA supereducido) va a subir también, pero eso es MENTIRA, no es más que una simple excusa para, como siempre, criticar a Zapatero y afirmar lo "bien" que se estaba con Aznar... ¿Debemos olvidar entonces que en el "genial" gobierno de Aznar el precio de la vivienda se triplicó y los salarios NO subieron? ¿Debemos olvidar que los impuestos subieron para financiar la absurda guerra de Irak, provocada por el gran amigo de nuestro "queridísimo" ex-presidente? Y ya no hablemos de la presión fiscal que nos hizo pasar nuestro bigotudo y machista amigo, que hizo que en un momento de bonanza económica tuviésemos que financiar aquella "convergencia europea" que al final sólo unos pocos cumplieron y que para colmo no sirvió para nada (vamos que todo el dinero invertido se fue a la mierda). Pero volviendo a lo que nos interesa, junto a la subida de impuestos, aparece otra amiga: la declaración de la renta. Salgado ha decidido subir los impuestos a los contribuyentes que declaran. Que no parezca que estoy en contra, me parece muy bien puesto que los declarantes cuanto mayor es la renta del capital que declaran al año, más tienen que pagar. Y es que si declaras una renta de 6000€ de rendimiento capital anual tendrás que pagar un 19% en vez del 18% anterior (una ligera subida de un 1%, lo que vienen a ser 6€ anuales) pero si por lo contrario declaras más de un millón de euros al año se te aplicará una subida de 30000€ de media. Pero no todo son subidas de impuestos, y aunque todo el mundo se centre en estos aspectos (los únicos que podrían ser criticados, aunque en realidad hay una razón por la que no se pueden criticar que diré después) también van a bajar los impuestos a empresas con poco presupuesto (ingresos inferiores a 5 millones de euros) y menos de 25 trabajadores en 5 puntos del impuesto para sociedades y se reducirá el IRPF (abreviación del impuesto de la renta) para los autónomos que creen o mantengan el empleo. Además, y si esto no fuera poco, las pensiones mínimas (que con Aznar estaban por los suelos, lo que todavía me hace preguntarme ¿por qué los ancianos le prefieren si con él no ganaban una mierda y con ZP van a ver sus pensiones crecer?), las becas, el sueldo por paro, y las bonificaciones por nacimiento de hijos van a incrementarse considerablemente gracias a la subida de impuestos. Pero esta medida no sólo nos va a beneficiar a nosotros, si no que se prevé que un año después de aplicarla se recaudaran 2810 millones de euros. El déficit de nuestro PIB pasará de -5,7% a -5,4%, osea que lo subiremos de un punto.
Sé que ha sido muy subjetivo, pero después de leer esto espero que os haya quedado más claro esa subida de impuestos que tanto va a dar de que hablar en las próximas semanas. Por supuesto, los peperos y los que critican a ZP porque sí (estos últimos, aún sin razón, son asiduos a la crítica a Zapatero, y si hace falta se unirán al PP aunque no estén del todo de acuerdo con su ideología) van a ponerle verde, bueno verde y de todos los colores, como ya llevamos viendo desde que ganó las elecciones en 2004. Siento mucho y me duele que España esté tan separada, que no nos apoyemos, que siempre estemos criticando a los que, aunque a veces no lo parezca, se dejan la piel por nosotros. Así no se puede avanzar, ¿pero quién soy yo sino un simple ciudadano que sólo puede decir lo que piensa en su blog sabiendo que no mucha gente lo va a leer para tratar de cambiar, a estas alturas, España? Como diría Aznar, "España va bien", sí hijo sí, va genial, aunque contigo iba de lujo, no lo olvidemos.
Por cierto he hecho un pequeño experimento en el texto, hay algo que me he olvidado decir (era sólo para asegurarme que llegarás hasta aquí) ¿sabes lo qué es? Pues bien era lo de que no se pueden criticar estas subidas de impuestos puesto que en España tenemos unos de los impuestos más bajos de toda Europa, así que que nadie se queje porque si tuviésemos los mismos impuestos que en Francia o en Alemania ya estaríamos todos arruinados... O no, si no mirad esos dos países, ¿acaso la crisis no ha hecho menos efecto en su economía? Pues ala, ya está, sacad vuestras propias conclusiones que para eso tenemos cabeza y podemos pensar.

Diego
sábado, 19 de septiembre de 2009
Libertad Relativa
Lo que nos distingue de cualquier otro ser vivo es nuestra capacidad para decidir libremente nuestros actos. No estamos "programados" instintivamente como lo están los demás animales y por ello podemos elegir que hacer, lo que está bien o mal para nosotros... En cierto modo somos libres. Pero si lo miramos desde otro punto de vista nos damos cuenta que somos esclavos de esa libertad. En el momento que nos dicen "sé libre" nos están imponiendo esa libertad, nos obligan a ser libres, lo cual no nos deja la libertad de elegir y volvemos al punto de partida: no salimos de nuestra jaula. Si nos obligaran a ser libres, podríamos hacer cualquier cosa, pero entonces llegaría el turno de la moral que nos lo impediría. Esa moral creada por conveniencia nos dicta lo que debemos hacer, lo que está bien y lo que está mal. Pero también entra en juego nuestra propia moral, a la que hacemos caso antes que a la otra, la moral que está formada por nuestros principios y que guiaría nuestros actos en esa libertad impuesta. Por tanto en el mismo momento en el que nos dicen "sé libre" dejamos de serlo, y es que la libertad no se consigue ni se debe buscar, porque no existe. Lo único que tenemos son una serie de derechos (lo más parecido a la libertad) que nos permiten sentirnos "libres", aunque siempre encerrados en esa jaula llamada moral, un lugar tan grande que no percibimos que estamos dentro pero que si nos paramos a pensar nos damos cuenta de que no podemos salir. Yo no busco una utopía, todos sabemos que si fuéramos Libres el mundo sería un caos (más caótico que ahora), por ello hay que dejar de hablar de libertad porque nunca seremos completamente libres. Debemos procurar en todo caso que esos derechos que tenemos sean aplicados a la gente que no goza de ellos, para que al menos puedan saborear un poquito la libertad, como lo hacemos nosotros.
Un mundo mejor no es un mundo donde todos somos libres, es un mundo gobernado por la tolerancia, la paz y la armonía. Un mundo donde todos gozamos de los mismos derechos y tenemos las mismas obligaciones. Lástima que nunca llegue a verlo...

Diego
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Cuanto tiempo
Diez días han pasado desde que publiqué mi última entrada, y ahora que me proponía a escribir descubro que la segunda y última parte de El Detalle - Ex ni la había empezado... menudo bajón. Así que aquí estoy, escribiendo sobre tonterías para que se vea que mi blog no ha muerto, que aunque haya estado inactivo durante más de una semana, he vuelto. Pero ¿para qué he vuelto? No voy a hablaros de nada especial, no van a ser palabras que nunca hayáis escuchado las que yo escriba en esta entrada, sólo quería hablar de lo bonita que es la vida. Seguro que pensareis "claro que sí ¿y qué?" pues eso mismo, ¿y qué? ¿Qué más nos da que nuestra vida sea bonita si vamos a morir igual, si nos la van a quitar de todos modos? Que manera más pesimista de hablar ¿verdad? Incluso podría parecer que me da igual que mañana me atropelle un camión. Pero no me da igual, porque aunque vaya a morir, hay tantas cosas que quiero hacer que jamás perdonaría al que me quitara la vida. Y es que en realidad es lo que más aprecio, más que nuestro planeta. Vale, soy un poco egocéntrico, pero es que ante todo creo que deberíamos pensar en nosotros mismos, aprender a querernos y entonces podremos preocuparnos de los demás. Aquí habrá gente que discrepará, que me dirá que no, que primero los demás para poder sentirse bien con uno mismo... lo siento pero no estoy de acuerdo, si no aprendemos a amarnos nunca aprenderemos a amar a los demás. Claro está que el contacto humano es fundamental, es necesario para poder vivir, es como comer o beber, aunque algo diferente: sin él no moriríamos pero nos volveríamos locos y ya no disfrutaríamos de nuestra vida (que sería lo más parecido a estar muerto). Bueno pero esto de lo que os hablo no es nada nuevo, el ejemplo más cercano a este caso es la famosa película de Orson Welles Ciudadano Kane, donde se ve que aunque se posea todo lo material, el contacto humano siempre prevalece y por ello antes de su muerte, Kane dice la palabra "Rosebud", haciendo alusión a un objeto de su pasado que aunque no tuviera mucha relevancia le marcó por permitirle tener contacto con los demás. Pero volviendo a la vida y a nosotros mismos, hay que ser un poco egocéntricos y pensar en nuestro futuro, o mejor dicho creer en él. Yo tengo esperanzas puestas en él, y me preocupo de que tarde o temprano se cumplan. Luego ya, cuando estemos bien con nosotros mismos, o como diría Fernando Savater, viviendo "la buena vida", podremos preocuparnos por lo que nos rodea y usar esa felicidad de la que gozamos para hacer las cosas mejor y ayudar a los demás.
Bueno creo que más o menos ya ha quedado clara mi visión sobre la vida. ¿Por qué la entrada se llama "cuanto tiempo"? Pues por que, afortunadamente, todavía nos queda mucho tiempo para vivirla y disfrutarla al máximo. Ya sabéis, Carpe Diem!

Diego
domingo, 6 de septiembre de 2009
El Detalle - Ex 1
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"Su entierro será mañana, así que tendrás que darte prisa... pero ¿para que quieres un arma?". No contestó a la pregunta. Aunque era más que evidente que necesitaba un arma ya registrada para que no se le pudiera incriminar si cometía un crimen. Además así podría proteger al señor Harry sin preocuparse por la muerte de sus agresores y sus consecuencias. Cogió el arma del ataúd y se marchó de allí. Esa misma noche volvió a Londres, junto al señor Harry. No había querido pedirle que fuera él mismo a coger un arma al ejército inglés, por ello decidió ir hasta Estados Unidos, lugar donde había pasado el servicio militar, para conseguir una Beretta. Pero ahora ese arma ya no estaba y él había sido encerrado por ser cómplice en el tráfico de drogas de su protegido. Estaba muerto de rabia, él, que había salvado la vida del único superviviente de la explosión, se encontraba ahora entre rejas y aquel maldito desagradecido estaba por ahí saltando de felicidad, el muy hijo de puta no se había dignado a dar la cara. Juró el mismo día que entró en la cárcel que cuando saliera lo mataría.

Mientras, una persona que hasta entonces había pasado desapercibida, se encontraba en su piso pensando en lo que le iba a deparar el futuro. Recordó el día que la conoció, sus padres siempre habían colaborado con los de ella, además eran muy amigos y por eso decidieron sin preguntarles que en un futuro se casarían. Ellos se llevaban bien, aunque nunca sintieron amor, en su relación no había ni sexo, ella solía verse con chicos y él, aunque al principio le diera rabia, acabó por verse con chicas también. Así que, en conclusión, su relación era totalmente ficiticia, aunque acabaron viviendo juntos para que sus respectivos padres estuvieran satisfechos. Nunca imaginaría que se pondría tan triste con la muerte de Anne, le dolió más de lo que pensaba y en cierto modo le había dejado un pequeño vacío en su interior. Se arrepintió de haberle gritado la última vez que se vieron, pero ahora de nada servía tener remordimientos: el negocio en el que, a petición de sus padres, se había metido, acababa de desaparecer y la mujer con la que había estado viviendo estaba ahora muerta. Su futuro acababa de derrumbarse, lo único que podía darle sentido a su vida era buscar al asesino de Anne, aunque fuera lo último que hiciera. Ya no le quedaban amigos y su familia, muy a su pesar, se había convertido en un nido de traficantes, así que decidió alejarse de aquel ambiente y hacer algo útil por primera vez: vengarse.

― No tenemos ni una sola pista de su paradero ¿qué vamos a hacer?
― Bueno, ahora que no queda nadie que pudiera conocer a ese traficante tendremos que buscarle por nuestra cuenta, sin ningún tipo de ayuda.
― Pero ¿y el novio de Anne? Recuerdo que no le sacamos nada aquella vez que fuimos a hablar con él, pero creo que ahora sí que podríamos conseguir algo útil. Seguro que nos será de ayuda.

(El Detalle ya ha acabado, esto es un final extra en él que estoy metiendo información sobre los personajes, en realidad leedlo como una historia aparte, pero si queréis podéis verlo como una continuación, aunque desde luego no va a tener casi nada de acción.)

Diego
viernes, 4 de septiembre de 2009
EL Detalle - Última Parte
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― ¿Y bien? ¿Qué es lo que debería saber?
― Está clarísimo. Mira, te explico, para robar un arma del ejército por lo menos debes de haber estado en él, al menos para conocer a alguien de dentro. Si mis suposiciones son ciertas, el asesino de Anne era una persona cercana a ella, me di cuenta cuando vi la cara de su novio: no parecía sorprendido, de hecho creo que se lo esperaba, todo eso más el repentino cierre de la empresa de Anne sólo apunta a que alguien interesado en esa fortuna, en un ataque de rabia, decidiera matarla. Y ahí entra el guardaespaldas personal del señor Harry, el único de la familia que ha estado en el ejército. Debió de pensar que como siempre había estado al lado del señor Harry, éste le devolvería el favor con un tercio de su fortuna, puesto que un tercio de las posesiones personales pueden entregarse a quien se desee.
― Vas muy rápido y ni siquiera tenemos pruebas de ello. Lo único que tenemos es la pistola.
― Te equivocas.

Se detuvo, exhausto, después de haberles despistado. De tanto correr había perdido la orientación y le costó un poco darse cuenta que se encontraba cerca de Portobello Road. Era un día de turismo y por lo tanto había mucho tránsito por las calles, por lo que, por el momento, se podía sentir seguro. Anduvo un buen rato entre los puestos de la famosa calle hasta que divisó a lo lejos a uno de ellos. No era posible, les había dejado muy atrás. Pero en seguida se dio cuenta de que cualquiera que estuviera huyendo por esa zona se escondería en Portobello, y por esa misma razón aquellos matones habían ido a buscarle a esa calle. No tuvo más remedio que meterse por una callejuela que cruzaba Portobello e intentar huir hacia otro sitio. Pero de poco sirvió su esfuerzo, de pronto una bala atravesó su brazo derecho, dejándolo completamente lisiado y unas cuantas balas más intentaron alcanzarle sin éxito. Desangrándose, corrió calle abajo en busca de ayuda y en seguida encontró a lo que parecían ser dos policías que estaban manteniendo una conversación.
― También tenemos al contable de Anne, él seguro que la ayudó a quebrar la empresa y nos podrá contar muchas cosas...
― Perdonen, podrían ayudarme, estoy... necesito ayuda, me persiguen y... mi brazo...
― Eso ha sido un disparo, ¿quién le ha hecho eso? Somos policías - bueno, más o menos - cogeremos al que te ha hecho eso, no se preocupe.
― Muchas gracias, yo... no sé como decírselo pero estoy envuelto en algo muy gordo, relacionado con la muerte de la diseñadora Anne Harry y por eso me persiguen esos matones...
― No será usted... su contable ¿verdad? Bueno antes de nada deberíamos llamar a una ambulancia, se está desangrando. El detective le arrancó un trozo de camisa y le aplicó un torniquete para que dejara de sangrar copiosamente. Con esto debería bastar hasta que llegue la ambulancia.
Muchas gracias, de verdad, no sé como... agradecérselo... Podía hablar a duras penas, la pérdida de sangre le estaba agotando. Yo era su contable, sí, y por eso mismo me persiguen, porque yo ayudé a hundir la empresa de la señorita Harry. Pero detrás de todo esto hay mucho más de lo que se imaginan, incluso la misma policía está comprada. Se trata de un tráfico de drogas que el señor Harry... que el señor Harry estaba llevando a cabo a costa del trabajo de su hija y del de unos traficantes, pero como su hija los mató... y luego tiró por la borda su trabajo ha dejado a su padre por los suelos, con deudas hasta el cuello y con el cierre de su negocio... ha sido un desastre para él y ahora su guardaespaldas, por voluntad propia, ha matado a la señorita Harry y ahora va a por mí... Comenzó a toser, los signos de la fatiga cada vez eran más agudos, además aquel hombre era bastante mayor lo cual acentuaba sus síntomas.
― ¿Tiene pruebas de todo esto?
― Sí, las tengo, grabé una conversación que mantenía con el señor Harry. No se le podrá encerrar por el asesinato de Anne, pero sí por cómplice de tráfico de drogas... al menos espero que se le dé su merecido...
― Nosotros nos encargaremos de él... Mira la ambulancia ya ha llegado, tú descansa y si necesitamos algo te llamaremos.
― Tomad mi tarjeta, ahí tenéis mi número y mi dirección, la grabación está en mi casa, encima de la mesita de noche... tomad las llaves también... Se tambaleó y acabó en el suelo. Con la ayuda de una camilla se lo llevaron al hospital.
Aprovecharon entonces para llamar a la policía y arrestar a los matones que habían aparecido por el callejón para matar al contable, del guardaespaldas se encargarían más tarde. Con las pruebas recogidas se consiguió meter entre rejas al guardaespaldas y al padre de Anne por tráfico de drogas, pero no se encontró ni rastro del traficante que mató a Anne Harry.

― No existe el crimen perfecto compañero, encontraremos a ese traficante y pruebas que lo incriminen, te lo aseguro.
― Y entonces podremos poner fin a este caso de una vez por todas.
Y sonriendo orgullosos de su trabajo se pusieron manos a la obra en la búsqueda del asesino, pero eso ya es otra historia.

FIN

Diego

martes, 1 de septiembre de 2009
Sin Sentido
Bueno ante todo os voy a presentar este proyecto. Lola y yo tuvimos la idea de crear una historia como ya lo hacían los vanguardistas futuristas con su "Cadáver exquisito". Así pues la historia que nos ha salido es la que vais a leer, los fragmentos grises son los míos, los rojos los de Lola, esto lo hemos hecho para que quedara más guay, ahora bien nos gustaría que nos dierais vuestra impresión, porque no sé Lola pero yo quiero hacer otra historia así. Bueno sin más rodeos aquí os la dejo:

La vida daba vueltas a su alrededor, un cúmulo de hojas en blanco que una vez estuvieron repletas de ideas bailaban ahora por la habitación. Una brisa de levante se las llevó por delante y frías como el hielo desaparecieron en el horizonte. Desaparecieron como desaparece nuestra existencia, o nuestra esperanza, o nuestros deseos más profundos. Pero para él aquello no era el fin, sino el principio de una nueva historia, de su historia.
No hacía mucho sin embargo que todo había cambiado por completo, dejando de lado el olor a café de las mañanas aparcado en algún rincón de su memoria. Incluso su inspiración había comenzado a fallar y las manos a temblarle. Lo peor de todo aquello era que los bolígrafos parecían no responder a la iniciativa de poder escribir. Las imágenes del accidente no paraban de brotar constantemente, y la rabia se manifestaba en absurdas lágrimas todos los días a las seis de la tarde. Pero sabía que tendría que volver a empezar, y rápidamente se convencía a sí mismo que quizás todo podría ir mejor, de algún modo u otro.
Es por eso que dejó a un lado todo lo que en su día había compuesto su vida. Los lápices volaron, su máquina de escribir acabó en una tienda de antigüedades y él mismo decidió partir, con rumbo a ninguna parte, en busca de su felicidad, aquel elemento que por su ausencia había provocado todo ese desastre. Olvidando el pasado que le había estado atormentando, olvidando aquel amor que un día había sentido y que le fue arrebatado de la peor de las maneras. Y así, con las ideas fijas en el futuro, retomó su vida y para celebrarlo se volcó de nuevo en la escritura, su pasión, su verdadero amor, lo que realmente le llenaba. Esta vez fueron páginas llenas de tinta las que revolotearon por la habitación, pero lo que escribía no era más que el reflejo de su amargura:
En todas y cada una de aquellas hojas en blanco acababa apareciendo sin quererlo, su nombre. Un nombre que le taladraba la cabeza por las mañanas y le susurraba las noches. No hubo un sólo escrito que no pudiese mencionarla, ni una sola idea en la que ella no estuviese presente. No podía evitar pensar en ella; que de repente se había convertido en la peor de las obsesiones, incluso llegando al punto de mezclar su figura de niña grande con aquellas ideas que solía escribir. Harto y dándose cuenta de que incluso muerta le estaba empezando a arrebatar su vida, decidió bajar a la tienda más cercana, comprar un bote de pintura blanca y llenar todas las paredes de su casa con aquel nombre que le atormentaba.
Su hogar se había convertido a su vez en el vivo recuerdo que guardaba de ella. Pero esto, muy a su pesar, no hacía más que incrementar su obsesión, obsesión que no hacía más que consumirle el alma. Le iba vacíando de todos sus sentimientos y lo llenaba de odio y rabia, de frustración y dolor. Acabó por tatuarse el nombre de su amada bien grande en su espalda, para que no sólo estuviera presente en su casa sino en su interior también, para que estuvieran unidos por siempre. Recordó aquella promesa que un día le hizo, una promesa que todos hacemos y todos rompemos, la promesa de que estarían juntos para toda la eternidad. ¿Qué había sido de aquella promesa? ¿Por qué habían tenido que separarse así? Una lágrima recorrió suavemente su mejilla, ¿en que mentira había estado viviendo?
Fue entonces al plantearse todas esas preguntas cuando se dio cuenta de que había encontrado todas las respuestas; aquella nueva vida que había empezado iba a estar marcada siempre por el recuerdo de la anterior. Fue corriendo al baño y se levantó la camiseta para observar su espalda, su tatuaje, todavía rojo e hinchado. Y sus lágrimas brotaron más fuertes y severas. Escribir su historia, volver a empezar, no sería más que la extensión de aquel hombre que un día fue, seguir engañándose a sí mismo de que ignorar todo no era más que algo hipócrita, y que jamás podría convertirse en alguien diferente.
Pero una vez aceptas tu debilidad es cuando empiezas a superarla. Y su debilidad era ella. Perder incluso el más mínimo recuerdo de aquella relación no haría más que empeorar las cosas, por ello sólo podía hacer una cosa: avanzar. Pero no como ya lo intentó una vez, esta vez debía tomar un nuevo rumbo, encontrar un nuevo camino a seguir, pero siempre dejando miguitas de pan para poder volver al inicio y recordar, recordarlo todo para hacerse más fuerte y poder seguir avanzando. Porque del pasado se aprende para cambiar el futuro, para no cometer los mismos errores, y si su error fue enamorarse: no volvería amar a nadie más en toda su vida. Para dar el primer paso en aquel sendero desconocido que iba a seguir, tomó la decisión más importante que había tomado nunca y sabía que esa decisión le cambiaría la vida, porque así estaba escrita su historia.
- ¿Diga?
- Hija, soy yo.
-¿Papá? - Se oyó un silencio al otro lado de la línea. Y una respiración entrecortada y nerviosa.
- Te llamaba para pedirte perdón. Decirte que eres la mujer de mi vida, aunque sepa que es demasiado tarde para poder justificarme.
- Gracias papá...
- "Cuando nos damos cuenta de que nuestra vida ha dejado de tener sentido es cuando por fin entendemos el sentido de nuestra vida", eso me dijiste tú una vez, poco antes de separarnos para siempre. Nunca le dí importancia y ahora me doy cuenta que fuiste tú quien le dio sentido a mi vida.

Lola y Diego
El Detalle - Sexta Parte
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― Teníamos que haber previsto que se pondría así, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que preguntar a alguien más, el tiempo vuela.
― Podríamos averiguar quien robó el arma del crimen.
― ¿La Beretta? Es una buena idea, sin duda. Pero eso nos va a costar más de lo que piensas, balística no nos puede dar más información sobre el arma y dentro del ejército nadie nos va a decir quien la cogió... ¡Un momento, ya lo tengo! Ya sé quien robó el arma.

El señor Harry se desplomó cuando vió las cifras que estaba alcanzando la compañía de Anne. No daba crédito a sus ojos, la empresa entera se estaba viniendo abajo y él no podía hacer nada. ¿Qué había pasado? ¿En qué estaba pensando Anne? Sentía rabia en su interior, rabia que iba creciendo y creciendo, ocupando todo su ser. ¿Pero qué podía hacer él? Era su hija y en el fondo no podía enfadarse con ella, además ella no conocía sus negocios y no quería que lo descubriera nunca para que no pensara que era un mal padre y que se estaba aprovechando de su propia hija. Siempre le había dolido hacerlo, pero al ver que Anne tenía tanto éxito y se volcaba tanto en su trabajo pensó que él también podría sacar tajada, pero siempre sin malas intenciones ni desprecios hacia el trabajo de su hija. Pero ahora que todo había acabado, que ya no podía apoyarse en Anne, vio como su vida se derrumbaba. Él no podía ver al señor Harry de aquella manera y al enterarse que la misma Anne era la responsable del hundimiento de la empresa no dudó en ordenar que la mataran, estaba haciendo daño a su padre y él no podía permitirlo. Así que fue a ver al hombre que sobrevivió, a uno de los hombres que habían trabajado siempre para ellos y que ahora veía como todos sus amigos habían muerto por culpa de aquella mujer. Sabía que aquel hombre aceptaría enseguida la propuesta, y por ello, gracias a sus contactos en el ejército, consiguió el arma de un soldado muerto, arma que por su origen no podía incriminar a nadie. En cuanto la tuvo en sus manos, aquel hombre no tardó en buscar a Anne. Debía saciar su sed de venganza.

Una mujer con un vestido corto rojo, escotado y brillante, se dirigía a su último destino. Sabía que su hora pronto iba a llegar así que debía apresurarse. Su andar se oía por cada calle por la que pasaba, los golpes de los tacones contra el suelo eran fuertes y decididos, su mirada veía más allá de las personas, más allá del horizonte. Con una expresión de satisfacción llegó al lugar donde la esperaban.
― No pierdes tu elegancia ni siquiera antes de morir. Por cierto ¿recuerdas a este hombre? Es el único traficante que sobrevivió a la explosión que tu provocaste, pero eso ya es cosa del pasado ahora toca pagar por lo que hiciste ¿Tienes algo que decir antes de tu inminente muerte?
― ¿Tú? ¿Tú has organizado todo esto? Lo debí haber supuesto, así que vas a matarme... Sabes que si mi padre descubre que has sido tú nunca te lo perdonará.
― No intentes intimidarme señorita Harry, tu padre nunca lo sabrá y yo heredaré un tercio de su fortuna, por estar siempre a su lado y por no abandonarle en los momentos difíciles, cosa que tú no has hecho, más bien todo lo contrario, sólo le has causado problemas y más problemas.
Anne empezó a reirse, al descubrir sus intenciones y el por qué de todo aquello no pudo más que reir, reir por no llorar, puesto que todo lo que decía era totalmente ridículo.
― Tú nunca conseguirás ni un sólo euro de mi padre. Y sólo porque seas su...
Un disparo perforó el aire, tiñiéndolo de rojo. El cadáver de Anne cayó al suelo, dejando un charco de sangre a su alrededor. Dejaron la pistola en su mano para desconcertar aún más a la policía y se marcharon. No había remordimiento alguno en sus expresiones.

― Estoy seguro de que el que robó el arma tenía contactos en el ejército, reduciendo así la lista de sospechosos a una sola persona.
― ¿Y quién es esa persona?
― Te creía más inteligente compañero. Está bien, te lo explicaré.

Diego
miércoles, 26 de agosto de 2009
El Detalle - Quinta parte
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― Perdone, ¿Es usted el novio de la señorita Harry?

― Sí, soy yo ¿Qué quieren?

― Sólo hemos venido a hacerle unas preguntas.


Llegó a su destino. Era un edificio precioso, de ladrillo rojo, situado en la parte más cara de Notting Hill. Por la calle circulaban coches de gama alta y por la acera paseaba gente vestida con ropa de primeras marcas. Se acercó al portal y pulsó uno de los botones del telefonillo. En seguida una voz muy familiar contestó, Anne se sintió aliviada y le dijo que era ella y que necesitaba hablar con él. Subió por las estrechas escaleras hasta el segundo piso y allí llamó a la puerta. Un hombre mayor, de unos sesenta años de edad abrió la puerta. Era él, sin duda. Había sido desde siempre el que había llevado las cuentas de la empresa de su padre y ahora llevaba las de Anne, era un gran economista y sabía en todo momento que empresas iban bien, cuando era el buen momento para cotizar en bolsa, en que empresas había que invertir, que acciones debían comprar o vender, y siempre les había salvado de la quiebra. Pero ahora debería ayudarla para hacer todo lo contrario. Anne le contó la situación en la que se encontraba y le pidió suplicándole que la ayudara. El hombre se dio cuenta en seguida por lo que estaba pasando Anne y no dudó en ayudarla. Siempre había sospechado del señor Harry, pero nunca había tenido pruebas, además aquellos bajones repentinos de la empresa no eran normales, menos aún teniendo en cuenta que si se seguían los consejos de aquel hombre nunca deberían tener problemas. Después de una larga conversación Anne cogió su portátil y traspasó millones de euros a diferentes cuentas e invirtió lo que le quedaba en empresas que iban a pique. Ahora sólo debía esperar el resultado y si todo iba bien en unos días podría cerrar su empresa.


Dos hombres sentados en unas sillas enmohecidas negociaban. Se encontraban en un hangar abandonado, cerca de una base militar del ejército de los Estados Unidos. Uno de ellos llevaba una pistola en la mano, más concretamente una pistola del ejército. El otro tenía un rostro muy familiar.

― Quiero que la mates, no importa cómo ni dónde, pero quiero que desaparezca. Ya nos ha causado demasiados problemas. Esa pistola que te acabo de dar es propiedad de un soldado que murió el año pasado así que no podrán identificar al que ha usado el arma, además eso les desconcertará puesto que esa pistola debería estar enterrada con el soldado. Aparte de ese pequeño detalle si no dejas pruebas todo saldrá bien.

― Confíe en mí señor, esa maldita hija de puta pagará por lo que nos hizo.


― No sé muy bien como decirlo, pero la señorita Harry falleció ayer... fue asesinada.

― No... no puede ser... ¿Cómo es posible? ¡¿Quién ha sido el malnacido que la ha matado?! ¡¿Quién ha sido?!

― No lo sabemos aún, pero creemos que usted nos podría ayudar. Necesitamos cierta información sobre la compañía que tenía Anne.

― Ahora mismo me gustaría estar a solas... Marchaos por favor.


Diego

martes, 25 de agosto de 2009
Agradecimiento
Dado que todavía no he acabado la quinta parte de El Detalle (ya está casi acabada, supongo que mañana o pasado la publicaré) he sentido la necesidad de escribir algo, aunque no sabía que. Al ver que llevo 6 meses con este blog y 35 textos escritos me he puesto muy feliz porque por fin he conseguido uno de mis sueños: escribir. Y aunque no escriba tan bien como me gustaría, siento que cada día voy progresando y eso me da fuerzas para continuar. Sé que este blog no lo leen muchas personas, pero no me importa, a esas personas que me siguen aunque sólo sea en ocasiones no puedo más que agradecérselo, porque ser leído es algo muy importante para que pueda seguir avanzando. Se lo agradezco a todos aquellos que me han leído siempre, a los que sólo lo han hecho una vez, a los que han empezado a leerme ahora o a los que dejaron de hacerlo, gracias, mil gracias, sabed que eso significa mucho para mí.
Ahora debo despedirme, hasta mi próxima entrada!
Gracias por todo,
Diego
jueves, 20 de agosto de 2009
El detalle - cuarta parte
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― Señor, por lo que he podido ver, las seis víctimas del incidente de París no aparecen en el registro civil.

― ¿Me estás diciendo que esas personas no existen?

― Exactamente. Aunque he podido averiguar por los vecinos que esos hombres eran traficantes de droga. Lo más curioso es que un hombre que vivía en el edificio de al lado nos ha explicado que estos hombres robaban ellos mismos la droga para luego venderla.

― Se valían por si mismos, como Anne… ¡Eso es! Anne fue aquella noche a hablar con ellos, fue sola, por ello, aquel indigente vio a una sola mujer entrar en el edificio, una mujer que rozaba la perfección, Anne.

No podía dejar de pensar en aquel mensaje. Su mente le daba vueltas y más vueltas, y su corazón se aceleraba cada vez que lo pensaba. Ella siempre había sido una mujer serena y valiente, nunca le había tenido miedo a la muerte, pero esta vez era diferente, un escalofrío le recorría el cuerpo cada vez que alguien la miraba. Al llegar a casa suspiró, aliviada de estar por fin a salvo.

― ¡¿Cómo pudiste?! ¡¿Te has vuelto loca?! Su rostro había cambiado y Anne no pudo más que expresar su terror retrocediendo, asustada, hacia la puerta de entrada

― ¿Q-Qué te pasa? ¿De… de qué me hablas? Preguntó horrorizada.

― Lo sabes perfectamente, desgraciada, tú los mataste. Eran los mejores… ¿Qué vamos a hacer ahora? Tú padre me va a matar.

― ¿Mi padre? Preguntó extrañada.

― Sí, tu padre… ¿Cómo descubriste que esos hombres trabajaban para tu padre y por qué los mataste?

― Yo, yo… Bajó la cabeza, abrió la puerta y salió corriendo. Ya no había ningún lugar seguro para ella en Londres. Corrió y corrió, sin rumbo fijo. Había estado viviendo en una mentira, le habían ocultado siempre la verdad, se habían aprovechado de ella, la habían utilizado. Su trabajo sólo había servido para financiar los negocios de su padre, si había matado a esos hombres era porque quería que su padre no estuviera metido en aquel comercio ilegal, pero en seguida se dio cuenta que incluso su novio estaba metido, todos estaban dentro. La persona que le había dejado aquel mensaje debía de ser un policía, seguramente su padre también tendría a policías de su lado para ayudarle. Estaba sola y a punto de ser asesinada. Retomó fuerzas y decidió, aceptando su muerte, terminar con los negocios de su padre haciendo que su propia empresa entrara en quiebra. Iba a ser un duro golpe para ella también, puesto que había dedicado a ese trabajo muchos años de su vida, pero si quería acabar con su padre no había otro modo. Armándose de valor se dirigió al único lugar de Londres donde la podrían ayudar.

― ¿Por qué mataría a esos hombres?

― Señor, poco después la empresa de Anne quebró, tal vez su novio sepa algo de lo que ocurrió.

― Sí, deberíamos haberle interrogado hace tiempo ya, vamos a buscarle.


Diego
viernes, 14 de agosto de 2009
El detalle - Tercera Parte
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― Se la relaciona con el incidente del gueto de París. Según nos han informado, un mendigo la vio salir del edificio justo antes de la explosión, aunque este hombre desapareció al poco de declarar en comisaría.
― Es cierto, pero no se la pudo acusar por falta de pruebas. Tal vez su muerte esté relacionada con ese suceso, deberíamos investigar a las víctimas de aquel accidente.

A la mañana siguiente, Anne partió hacia Londres para volver con su novio. Debía alejarse de París lo antes posible. No contó con la inesperada visita de la policía en casa de su padre. Preguntaban por ella, así que no tuvo más remedio que salir. La llevaron a la comisaría para hacerle unas preguntas relacionadas con la explosión de aquella noche.
― Señorita Harry, por favor, tome asiento, le dijo uno de los policías que la había acompañado hasta allí. Anne se sentó en la silla, al otro lado del escritorio donde se encontraba el policía que iba a hacerle las preguntas. La puerta se cerró.
― Buenos días señorita Harry, ¿Se ha enterado de lo de la explosión? Le preguntó el policía con tono sarcástico.
― ¿Explosión? ¿Qué ha ocurrido? Preguntó, en un intento de parecer extrañada, Anne.
― Así que no se ha enterado. Se lo contaré entonces, anoche un edificio del gueto de París se derrumbó a causa de una explosión. Murieron seis hombres atrapados entre los escombros.
― ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
― A eso iba, un testigo dice haber visto a una mujer, que según como nos la ha descrito se asemejaba mucho a usted, saliendo del susodicho edificio momentos antes de la explosión. Creemos que esa mujer fue la causante de la explosión, puesto que salió corriendo.
― ¿No me estará acusando de haber destruido ese edificio verdad?
― Yo no he acusado a nadie señorita. Recuerde que todo lo que diga aquí podrá ser usado en su contra. Anne hizo un ademán de ir a hablar, pero se retuvo. Bien, el problema es que no tenemos pruebas que la incriminen directamente en el caso, además su padre dice que estuvo toda la noche en casa así que no podemos retenerla más aquí. Si descubriera algo que nos pudiera ayudar ¿sería tan amable de decírnoslo?
― ¿Puedo irme ya?
― Por supuesto. Aquí tiene mi tarjeta con el número de la comisaría y mi extensión. Espero noticias suyas.
Anne cogió la tarjeta y sin mediar palabra salió de la habitación. Al salir a la calle guardó la tarjeta en el bolsillo de su abrigo, pero al meter la mano encontró un papelito arrugado con una inscripción en él. Decía así: “Le aviso que no va por buen camino, deje de meterse en nuestros asuntos o acabará mal”. ¿Quién había podido escribir eso? Y lo más importante ¿de qué asuntos hablaba?

― Parece ser que cogió un vuelo a Londres ese mismo día.
― Sí, para volver con su novio.
― Creo que ya va siendo hora de que le interroguemos.

Diego
lunes, 10 de agosto de 2009
El detalle - segunda parte
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El sonido de unos tacones reverberaba por el callejón. Su andar era firme y decidido, con cada pisada marcaba un tempo preciso. No se detuvo por nada, ni por el viejo señor que le pidió limosna ni por la asquerosa aparición de aquellas ratas, hasta que encontró la puerta, aquella vieja puerta de hierro oxidado enmarcada en un edificio antiguo y muy deteriorado. Antes siquiera de poder llamar, salió del edificio un hombre robusto y enmascarado que la cogió por el brazo y tras asegurarse de que nadie la hubiera seguido, entraron en el edificio. De aquel lugar emanaba un desagradable olor a putrefacción y a tabaco. El hombre la guió por un oscuro pasillo que desembocaba en una amplia sala. La mujer frunció el ceño. Su expresión no mejoró al escuchar un quejido proveniente de un rincón. Al llegar a la habitación observó con cierta curiosidad como una panda de brutos pasaba el rato alrededor de una vieja mesa rota y carcomida. Estos se giraron y la miraron de arriba a abajo, como si nunca hubieran visto una mujer. Le ofrecieron un asiento pero ella se negó, tenía prisa.
―Mademoiselle por favor, insisto, tome asiento, le dijo uno de los hombres mientras la miraba con expectación. Eso a ella no le gustaba, además, aquel hombre parecía tener un ojo de cristal.
―Merci monsieur, mais je n'ai pas de temps à perdre, mi padre llegará de un momento a otro y no quiero que se dé cuenta que he venido aquí, dijo la mujer mientras ponía un maletín encima de la mesa. Iré al grano, mañana por la mañana un carguero llegará a Normandía, vendrá cargado de heroína, diciendo esto aprovechó para observar la reacción de aquellos hombres, le sorprendió que aquello no les inmutará, tal vez fuera cierto que habían nacido para eso. Quiero que vayáis allí y la robéis. Por supuesto, os llevaréis una gran parte de lo que gane vendiéndola, además os pagaré un adelanto si aceptáis.
El que parecía el jefe del grupo se levantó de la silla. Se acercó a ella y le acarició la cara. Ella no tuvo más remedio que contener su expresión de asco.
―¿Cómo una mujer tan hermosa puede arriesgarse tanto? No me fío de usted, señorita Harry, los ingleses sois todos unos farsantes.
Se alejó de ella y se volvió a sentar.
―Claro que, su padre, siempre nos ha pagado bien.
―Pues yo os voy a pagar el doble. Mi padre ya es mayor y ha perdido facultades, ya no vende como vendía antes. Ahora yo tengo la oportunidad de demostrarle que puedo relanzar nuestro comercio y por eso os pido ayuda, porque sois los mejores. De hecho, si todo sale bien, me gustaría que empezarais a trabajar conmigo.
Aquellos animales se dejaban engatusar por el dinero, era fácil tratar con ellos. Pidieron a Anne que se marchara a la sala contigua para que pudieran debatir sobre la propuesta que les había hecho. La habitación a la que la habían enviado era aún más asquerosa que las anteriores. Habían cucarachas, cadáveres de ratas, nidos de araña y algún que otro excremento animal. Anne no pudo contenerse las náuseas y rezó para que aquel grupo de traficantes se decidiera pronto. Al cabo de un rato, un hombre entró en la sala en la que se encontraba Anne y asintiendo con la cabeza le dijo que aceptaban el trato. Anne les dio los billetes de tren que salían de Paris a primera hora.
―Aquí tenéis los billetes, en cuanto tengáis la mercancía enviadme un mensaje. Tomad este móvil, está marcado el número del teléfono que yo usaré para entrar en contacto con vosotros, si hay algún problema llamad a ese número e intentaré solucionarlo. A la vuelta os esperaré aquí a eso de las siete de la tarde. Buena suerte.
―L'argent madame, dijo el jefe con cara de pocos amigos.
―Sí, lo olvidaba, aquí tenéis cincuenta mil euros y vuestra comisión será del veinte por ciento, ¿está todo bien?
―Parfait. Todo irá bien, no se preocupe señorita, déjelo en nuestras manos.
―Confío en vosotros, y ahora si me disculpáis debo volver a casa.
Dejó el dinero en la mesa, cogió su bolso y salió corriendo de allí. En cuanto pisó la calle una explosión la tiró al suelo. El edificio entero se derrumbó. Se levantó como pudo y abandonó aquel lugar de mala muerte lo más rápido que se lo permitían sus zapatos. Estaba segura de que nadie le daría importancia a aquello, puesto que se encontraba en el gueto de París y las víctimas eran unos desgraciados que, seguramente, no estarían presentes en el registro civil.

(Aquí está la esperadísima segunda parte de esta historia -también deseaba escribir eso :P- siento el retraso, pero a veces las ideas no fluyen jaja espero que os guste ^^)

Diego

martes, 4 de agosto de 2009
El detalle - primera parte
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"¿El crimen perfecto? Eso no existe", dijo con tono burlón el detective a su ayudante. Pero lo cierto era que el asesino no había dejado ni una sola pista. Había borrado su rastro como alguien que borra sus pisadas en la nieve. Era todo tan confuso; la víctima, una mujer de unos veintiséis años de edad, pelo largo castaño, facciones afiladas y labios carnosos y rojos. Una mujer realmente bella que sabía sacarse partido. Llevaba un vestido rojo brillante muy corto y escotado, conjuntado con unos zapatos de tacón de aguja rojos también. En su mano derecha sostenía un bolsito diminuto negro satinado. Era una mujer alta y delgada, con las medidas perfectas para ser modelo. Se llamaba Anne Harry. Vivía en Chelsea con su novio desde hacía dos años. Era diseñadora y contable, además de utilizarse como modelo para probar sus diseños. Sin duda era una mujer de mucho dinero, además de haber nacido en una familia de empresarios de éxito, lo que le había facilitado la entrada en el mundo por el que se había estado moviendo, hasta ahora. Ahora estaba tirada en el suelo, sin respiración, con un agujero de bala en la cabeza. Cualquiera diría que eso era una pista que les podría conducir al arma del crimen, pero la pistola con la que se había disparado aquella bala se encontraba agarrada a la mano izquierda de la víctima. No era un suicidio, eso ya lo habían descartado; si se hubiera pegado un tiro en la cabeza el agujero habría sido distinto, además el cañón del arma habría sido dañado y no habría utilizado silenciador. El arma era una Beretta 92, una pistola semiautomática usada exclusivamente por el ejército de los Estados Unidos y por la policía de otros países. Al registrarla se descubrió que el propietario era un soldado del ejército estadounidense que había fallecido hacía relativamente poco. La causa de su muerte: un infarto fulminante. Además no estaba relacionado con la víctima en ningún aspecto. Lo peor de todo era que sus pertenencias -tanto la pistola, como su ropa- habían sido enterradas con él, o al menos eso era lo que se creía. Estaban ante un caso realmente difícil y para resolverlo tendrían que interrogar a medio mundo, pero había algo que al detective no le cuadraba y era hora de darle sentido.

(Nota del autor -siempre he querido escribir eso :P- aquí tenéis una nueva trama que seguir, tendrá bastantes capítulos, eso no lo dudéis, y esta vez estarán mejor escritos que en mi anterior relato de intriga. Espero que os guste ^^)

Diego
lunes, 3 de agosto de 2009
Una parte de mí
Escribir sobre mí es todo un reto. Y no sólo un reto, es también una pérdida de tiempo, como contar números intentando llegar hasta el infinito. Mi vida se resume en el movimiento de una ola, cuando todo va bien la ola rompe y crea espuma removiendo el interior del agua, las algas, los peces, pero cuando ya no le quedan fuerzas vuelve al mar llevándoselo todo consigo, arrastrando sus penas y pesares. Es tan simple como complejo, y aunque no sea del todo cierto, ahora mismo mi estado de ánimo se ve reflejado en ese movimiento monótono y aburrido. No sé lo que quiero, y cuando parece que lo consigo se desvanece. Lo podría llamar una etapa de transición, pero no serían más que palabras para intentar justificarme; lo que estoy viviendo no se puede describir con palabras, ni con hechos, ni con música o imágenes. Sólo se puede sentir. A raíz de lo que siento, miles de problemas surgen, se desarrollan y me hacen tomar decisiones que nunca pensé que tomaría. Aparecen dilemas que me persiguen, me atormentan y que se acumulan. Al final, cuando lo suelto todo, es como si me hubiera convertido en un maremoto; ya no es una simple ola que rompe en la orilla, ahora son metros de agua que destruyen todo a su paso, dañando a veces cosas de gran valor para mí. Cuando regresa la calma surgen nuevos problemas y el ciclo vuelve a empezar. Ojalá encuentre alguna vez esa calma, para que yo y los que me rodean puedan vivir en paz. Pero es que es tan difícil; la luna seguirá ejerciendo su atracción y las olas nunca acabarán, por eso sólo puedo pedir que esta etapa se acabe, para que, de una vez por todas, pueda ser yo mismo, y aunque siempre hayan obstáculos que saltar no se acumulen y provoquen un desastre que no se pueda reparar.

Una ola sin rumbo
viernes, 17 de julio de 2009
Un dia de lluvia

Se levantó, como cada mañana, con la luz del amanecer y aquella suave pero fría brisa que soplaba durante toda la noche. Preparó el desayuno sin mucho entusiasmo; la noche anterior había salido por Picadilly y ahora tenía un poco de resaca. Una ducha fría le vino bien. Tenía muchas cosas que hacer aquel día, así que con un poco de prisa desayunó, se vistió y partió hacia Hyde Park. En una calle cercana, en el extremo noreste del parque, había visto una tienda de música donde vendían discos de vinilo que le interesaban: un single de John's Children, aquel grupo al que había pertenecido Marc Bolan durante su época mod, era su principal objetivo, no sólo por la curiosidad que le entraba por escuchar a tan gran artista en un grupo anterior a T.Rex, si no también porque solo costaba una libra; el otro era un LP de Big Star, más concretamente el primero que sacaron, que por problemas con los distribuidores no se llego a vender casi, aunque afortunadamente en aquella tienda estaba y por tan sólo cuatro libras, el siempre había sido un fan de aquel grupo. De camino a Hyde Park comenzó a llover. El tiempo siempre era variable, así que nunca se podía saber con exactitud si iba a llover o no. Cogió el metro en Knightsbridge y se dirigió a Marble Arch. Una vez allí entró en aquella tienda, comprobó que los discos de vinilo que quería estaban y no dudó en comprarlos. Ahora podría ser un poco más feliz escuchando cosas nuevas. Sin perder más tiempo, fue corriendo al metro para ir a Camden y comprarse aquellas maravillosas Converse, de edición limitada, de The Who que se vendían en las zapaterías de aquel lugar a un precio muy razonable. Por solo cincuenta libras había podido cumplir otro de sus pequeños sueños. Aunque lo más importante estaba por llegar. Tenía que estar en media hora en la abadía de Westminster, así que sin perder un minuto entró en la parada de metro de Camden Town. Cuando salio por Westminster ya no llovía, el cielo estaba casi despejado. Por la calle se movía una gran aglomeración de gente que casi no le dejaba respirar. En frente de la estación, un hombre sacaba una foto al Big Ben con el cartel de "Underground" delante. Lo que buscaba se encontraba sentado en un banco, observando el London Eye. Hacía mucho que no se veían. A medida que se acercaba al banco, los nervios y la ilusión empezaron a recorrer su cuerpo. Antes siquiera de decir nada, la persona del banco se levantó y le abrazó. Pero entonces volvió a llover. No tuvieron más remedio que correr bajo la lluvia y refugiarse en un café. Hablaron de muchas cosas y recordaron los momentos que pasaron juntos allí. Aquello les esbozó una sonrisa a ambos. Cuando dejó de llover, fueron al London Bridge para ver el arco iris. Un arco iris doble cubría todo el cielo con su color. La nostalgia les invadió sin querer. Pero eso les alegraba, porque sus vidas habían estado llenas de pequeños momentos que, de una manera u otra, les habían hecho como personas. Recordaban con alegría cada detalle, cada historia. No pudo evitar dejar escapar una lágrima, él siempre había sido un sentimental. Tal vez fue entonces, aquel año que estuvieron los dos allí, cuando él se dio cuenta de lo que de verdad quería en la vida y eso era algo que siempre debía recordar. Ahora era feliz y nunca podrá olvidar esas pequeñas cosas que le hicieron cambiar, porque al fin y al cabo, sin esos pequeños momentos de felicidad, ¿que sería de nosotros?

Diego
miércoles, 15 de julio de 2009
Abstraccion
En un instante miles de colores inundaron su ser. Uno tras otro daban forma a entes incorpóreos que se desplazaban por el lugar. Su mente ya no era capaz de entender que estaba ocurriendo. De pronto su cuerpo dejo de responder, poco a poco fue desapareciendo, entrando en otra dimensión. El sentido de aquello se lo había tragado la tierra, que empezó a escupir pedazos de sentimientos, de recuerdos, de otras vidas. Se veían imágenes abstractas que giraban en torno al epicentro de aquella implosión, mostrando emociones nunca vividas. Primero fue el rojo quien domino, pero en poco tiempo el azul tomo su puesto y sin siquiera avisar, el amarillo acabo por controlarlos. Un destello le cegó, lo que estaba experimentando no necesitaba de sentidos para percibirlo, solo imanación y una pizca de abstracción. En un solo segundo, lo que le rodeaba se había convertido en un cumulo de ideas inalcanzables. Y en la duración de un chasquido, a una velocidad vertiginosa, las cosas entraron en movimiento rotatorio. Se volvía a apreciar la realidad y su cuerpo volvía a reaccionar. Las dos dimensiones, que por un momento estuvieron juntas, se habían separado. Y así, todo volvió a la normalidad, o no.

Diego
domingo, 12 de julio de 2009
El gato
Ahí estaba el, con su rostro pálido y toques oscuros. Miraba hacia el horizonte, la mirada perdida, sin pestañear. Parecía que, si cruzabas delante de el, pudiera ver a través. Con cierta gracia giro la cabeza y casi sin esfuerzo, consiguió rotarla ciento ochenta grados y sacar la lengua para limpiar su parte mas inaccesible: los omoplatos. Nadie podía molestarle mientras hacia su tarea. En aquel momento, el mundo a su alrededor se había parado, y solo existía el. Ni siquiera aquella mosca que minutos antes había estado a punto de cazar podía desconcentrarle ahora. Con un suspiro dejo lo que estaba haciendo y empezó a limpiarse las manos. Aquellas manos eran todo para el, sin ellas no podría hacer nada y por ello les dedicaba mucho tiempo al día, para que estuvieran limpias y bonitas, listas para ser usadas. Procedió entonces con el resto de su cuerpo. Trago una gran cantidad de pelo, pero aquello tenia fácil solución: su estomago era capaz de soportar casi cualquier cosa que se llevara a la boca. Eso lo convertía en alguien inconsciente, inconsciente de los peligros ligados a su alimentaron, puesto que casi nunca se paraba a pensar lo que comía. Esto luego le traía varios problemas, pero que parecían no inmutarle. Tal vez vomitara pelo al día siguiente, pero eso a la hora se le iba a olvidar. Su memoria no era capaz de almacenar tanta información, solo recordaba lo que oía y veía cada día. Su nombre, por ejemplo, era algo que había asumido desde que se lo pusieron, y no dudaba en acudir cuando le llamaban, tal vez por obediencia o puede que solo para ver si le iban a dar comida. Era un ser avaricioso, pero no porque quisiera sino por naturaleza. Todo lo quería para el, robaba el sofá a su dueño, se comía la comida de los demás... siempre conga lo que quería. Además no era agradecido. De hecho, si hacia algo bien, había que darle una recompensa para que no se enfadara y por supuesto luego no se podía esperar un muestra de agradecimiento. Pero es que el era así, y así iba a quedarse toda su vida. Si le acariciabas ronroneaba, era su manera de decir que le gustaba, en cambio si le tocabas mientras dormía o cuando no tocaba, movía la cola de una manera un tanto extraña, signo de que estaba inquieto o incluso enfadado. Aunque no se enfadaba con facilidad, y eso era bueno, así, cuando venían invitados, se podía estar seguro de que no iba a dar problemas, todo lo contrario. Si era gente nueva la que entraba en casa los ola primero, el tiempo que hiciera falta, como si estuviera oliendo sus pensamientos, sus emociones, si veía que era una persona de fiar se dejaba tocar pero si no... ya podía olvidarse de el. No valían ni elogios dichos con tono agudo ni intentos de atraerle con comida, el siempre huía. Además de codicioso era cobarde, pero en el fondo era muy bueno y todos lo sabían, por eso era tan querido en aquella casa, y tan mimado. Muchos como el, que tenían la mala suerte de vivir en la calle, desearían estar en su lugar, pero el eso no lo entendía. Su capacidad cerebral empezaba y acababa en el y en sus intereses. Era pues un ignorante. No tenia que trabajar ni preocuparse por su comida, ni siquiera por el momento de su muerte. A veces me gustaría ser el, solo para olvidarme de mis obligaciones y de lo dura y cabrona que puede llegar a ser la vida.
Diego
viernes, 10 de julio de 2009
Una muerte electrica
"At my age," said Mrs Rundle with a sigh, "there is always someone to wear black for. If not inmediately, then sooner than later." The vowel in later came out immensely elongated, as if steamrollered flat-leeeeeeter. "You'll catch your death, dear, with bare feets on a stone floor."
Aquel día no era especial, para nada. Sólo podía mirarse al espejo y repetir una y otra vez a aquella persona que aparecía en el cristal que debería adelgazar. ¡Menuda estupidez! ¡Aquel chico estaba en los huesos! Aunque ya era sabido por todos que él lo veía todo agrandado, deformando la realidad. Aquella realidad no era más que un gran objetivo de una cámara en modo angular, con gran sensibilidad a la luz y mucho zoom óptico. Claro estaba que así ningún detalle se le escapaba. Ni los sentimientos de la gente, ni la hipocresía, ni cualquier secreto oculto en lo mas profundo de la mente. Por eso le odiaban, porque decía a todas horas lo que los demás pensaban, aunque de él no decía nada. Sólo podía mirar al espejo y soltar una retahíla de defectos al pobre chico que aparecía. Pero aun así el chico no parecía inmutarse, solo le seguía el juego. Al final acabo rompiendo el espejo. La frustración empezó a recorrer su cuerpo, pero aquel sentimiento no podía ser expulsado. Le iba consumiendo la desesperación, el odio, la ansiedad. Ya ni salía de su habitación. Dejo de comer, de beber y de hablar. Dejo de pensar. Dejo de sentir. Entonces se vio reflejado en la ventana y lo comprendió todo, pero era demasiado tarde. Así que decidió volar, que era la opción mas instintiva para una mente que ya no pensaba. Y así desapareció de la vida de muchas personas a las que había herido. En el fondo quería disculparse a aquel chico del espejo que tal vez estuviera ahora en el mismo sitio al que iba. Llegó a una habitación oscura, había una camilla en el medio. Se tumbó y poco tiempo después, la habitación se iluminó. Habían rayos de luz por todas partes. Se respiraba electricidad en el ambiente. De pronto un shock. Todo era caos a su alrededor y sin quererlo se durmió. Alguien tendrá que vestirse de negro esta vez.

(Estoy en un teclado inglés así que no hay acentos... además el corrector no me lo quiere corregir, no sé porque, así que quien lo lea encontrará mil faltas de ortografía, lo siento u.u)
(Ya está corregido ^^ perdón por las molestias!)

Diego

A día de hoy...

Día 10 de noviembre de 2010: Siguen las mini-entradas. Diego

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