lunes, 28 de septiembre de 2009
El conflicto está servido... de nuevo
Una vez más, España es testigo de un nuevo conflicto a nivel social: la subida de impuestos. Cuando se dan este tipo de conflictos yo me lo paso muy bien, ¿por qué? Pues por que puedes ver la cantidad de subnormales que hay, que se hacen llamar ciudadanos y que habitan España. Esta vez ha ocurrido algo que, como siempre, ha sido criticado por la sociedad. Y es que nuestra ministra de economía, Elena Salgado, con el respaldo del presidente del gobierno José Luis Rodriguez Zapatero, ha decidido subir los impuestos. ¿Cómo se traduce esto? Pues bien, el IVA aplicable a productos de consumo directo y que no son de primera necesidad (véase la ropa, el tabaco, los electrodomésticos...) subirá el próximo año del 16% al 18%, lo mismo ocurre con el IVA reducido, aplicable a los servicios ofrecidos por un profesional (como darse un masaje o ir a la peluquería) que subirá del 7% al 8%, sin embargo, el IVA supereducido, que se aplica a los productos de primera necesidad (alimentos, medicamentos...) NO ha subido, lo cual me parece excelente. Lo que pasa es que los rumores vuelan, y como he leído en algunos foros, se dice que el IVA del 4% (IVA supereducido) va a subir también, pero eso es MENTIRA, no es más que una simple excusa para, como siempre, criticar a Zapatero y afirmar lo "bien" que se estaba con Aznar... ¿Debemos olvidar entonces que en el "genial" gobierno de Aznar el precio de la vivienda se triplicó y los salarios NO subieron? ¿Debemos olvidar que los impuestos subieron para financiar la absurda guerra de Irak, provocada por el gran amigo de nuestro "queridísimo" ex-presidente? Y ya no hablemos de la presión fiscal que nos hizo pasar nuestro bigotudo y machista amigo, que hizo que en un momento de bonanza económica tuviésemos que financiar aquella "convergencia europea" que al final sólo unos pocos cumplieron y que para colmo no sirvió para nada (vamos que todo el dinero invertido se fue a la mierda). Pero volviendo a lo que nos interesa, junto a la subida de impuestos, aparece otra amiga: la declaración de la renta. Salgado ha decidido subir los impuestos a los contribuyentes que declaran. Que no parezca que estoy en contra, me parece muy bien puesto que los declarantes cuanto mayor es la renta del capital que declaran al año, más tienen que pagar. Y es que si declaras una renta de 6000€ de rendimiento capital anual tendrás que pagar un 19% en vez del 18% anterior (una ligera subida de un 1%, lo que vienen a ser 6€ anuales) pero si por lo contrario declaras más de un millón de euros al año se te aplicará una subida de 30000€ de media. Pero no todo son subidas de impuestos, y aunque todo el mundo se centre en estos aspectos (los únicos que podrían ser criticados, aunque en realidad hay una razón por la que no se pueden criticar que diré después) también van a bajar los impuestos a empresas con poco presupuesto (ingresos inferiores a 5 millones de euros) y menos de 25 trabajadores en 5 puntos del impuesto para sociedades y se reducirá el IRPF (abreviación del impuesto de la renta) para los autónomos que creen o mantengan el empleo. Además, y si esto no fuera poco, las pensiones mínimas (que con Aznar estaban por los suelos, lo que todavía me hace preguntarme ¿por qué los ancianos le prefieren si con él no ganaban una mierda y con ZP van a ver sus pensiones crecer?), las becas, el sueldo por paro, y las bonificaciones por nacimiento de hijos van a incrementarse considerablemente gracias a la subida de impuestos. Pero esta medida no sólo nos va a beneficiar a nosotros, si no que se prevé que un año después de aplicarla se recaudaran 2810 millones de euros. El déficit de nuestro PIB pasará de -5,7% a -5,4%, osea que lo subiremos de un punto.
Sé que ha sido muy subjetivo, pero después de leer esto espero que os haya quedado más claro esa subida de impuestos que tanto va a dar de que hablar en las próximas semanas. Por supuesto, los peperos y los que critican a ZP porque sí (estos últimos, aún sin razón, son asiduos a la crítica a Zapatero, y si hace falta se unirán al PP aunque no estén del todo de acuerdo con su ideología) van a ponerle verde, bueno verde y de todos los colores, como ya llevamos viendo desde que ganó las elecciones en 2004. Siento mucho y me duele que España esté tan separada, que no nos apoyemos, que siempre estemos criticando a los que, aunque a veces no lo parezca, se dejan la piel por nosotros. Así no se puede avanzar, ¿pero quién soy yo sino un simple ciudadano que sólo puede decir lo que piensa en su blog sabiendo que no mucha gente lo va a leer para tratar de cambiar, a estas alturas, España? Como diría Aznar, "España va bien", sí hijo sí, va genial, aunque contigo iba de lujo, no lo olvidemos.
Por cierto he hecho un pequeño experimento en el texto, hay algo que me he olvidado decir (era sólo para asegurarme que llegarás hasta aquí) ¿sabes lo qué es? Pues bien era lo de que no se pueden criticar estas subidas de impuestos puesto que en España tenemos unos de los impuestos más bajos de toda Europa, así que que nadie se queje porque si tuviésemos los mismos impuestos que en Francia o en Alemania ya estaríamos todos arruinados... O no, si no mirad esos dos países, ¿acaso la crisis no ha hecho menos efecto en su economía? Pues ala, ya está, sacad vuestras propias conclusiones que para eso tenemos cabeza y podemos pensar.

Diego
sábado, 19 de septiembre de 2009
Libertad Relativa
Lo que nos distingue de cualquier otro ser vivo es nuestra capacidad para decidir libremente nuestros actos. No estamos "programados" instintivamente como lo están los demás animales y por ello podemos elegir que hacer, lo que está bien o mal para nosotros... En cierto modo somos libres. Pero si lo miramos desde otro punto de vista nos damos cuenta que somos esclavos de esa libertad. En el momento que nos dicen "sé libre" nos están imponiendo esa libertad, nos obligan a ser libres, lo cual no nos deja la libertad de elegir y volvemos al punto de partida: no salimos de nuestra jaula. Si nos obligaran a ser libres, podríamos hacer cualquier cosa, pero entonces llegaría el turno de la moral que nos lo impediría. Esa moral creada por conveniencia nos dicta lo que debemos hacer, lo que está bien y lo que está mal. Pero también entra en juego nuestra propia moral, a la que hacemos caso antes que a la otra, la moral que está formada por nuestros principios y que guiaría nuestros actos en esa libertad impuesta. Por tanto en el mismo momento en el que nos dicen "sé libre" dejamos de serlo, y es que la libertad no se consigue ni se debe buscar, porque no existe. Lo único que tenemos son una serie de derechos (lo más parecido a la libertad) que nos permiten sentirnos "libres", aunque siempre encerrados en esa jaula llamada moral, un lugar tan grande que no percibimos que estamos dentro pero que si nos paramos a pensar nos damos cuenta de que no podemos salir. Yo no busco una utopía, todos sabemos que si fuéramos Libres el mundo sería un caos (más caótico que ahora), por ello hay que dejar de hablar de libertad porque nunca seremos completamente libres. Debemos procurar en todo caso que esos derechos que tenemos sean aplicados a la gente que no goza de ellos, para que al menos puedan saborear un poquito la libertad, como lo hacemos nosotros.
Un mundo mejor no es un mundo donde todos somos libres, es un mundo gobernado por la tolerancia, la paz y la armonía. Un mundo donde todos gozamos de los mismos derechos y tenemos las mismas obligaciones. Lástima que nunca llegue a verlo...

Diego
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Cuanto tiempo
Diez días han pasado desde que publiqué mi última entrada, y ahora que me proponía a escribir descubro que la segunda y última parte de El Detalle - Ex ni la había empezado... menudo bajón. Así que aquí estoy, escribiendo sobre tonterías para que se vea que mi blog no ha muerto, que aunque haya estado inactivo durante más de una semana, he vuelto. Pero ¿para qué he vuelto? No voy a hablaros de nada especial, no van a ser palabras que nunca hayáis escuchado las que yo escriba en esta entrada, sólo quería hablar de lo bonita que es la vida. Seguro que pensareis "claro que sí ¿y qué?" pues eso mismo, ¿y qué? ¿Qué más nos da que nuestra vida sea bonita si vamos a morir igual, si nos la van a quitar de todos modos? Que manera más pesimista de hablar ¿verdad? Incluso podría parecer que me da igual que mañana me atropelle un camión. Pero no me da igual, porque aunque vaya a morir, hay tantas cosas que quiero hacer que jamás perdonaría al que me quitara la vida. Y es que en realidad es lo que más aprecio, más que nuestro planeta. Vale, soy un poco egocéntrico, pero es que ante todo creo que deberíamos pensar en nosotros mismos, aprender a querernos y entonces podremos preocuparnos de los demás. Aquí habrá gente que discrepará, que me dirá que no, que primero los demás para poder sentirse bien con uno mismo... lo siento pero no estoy de acuerdo, si no aprendemos a amarnos nunca aprenderemos a amar a los demás. Claro está que el contacto humano es fundamental, es necesario para poder vivir, es como comer o beber, aunque algo diferente: sin él no moriríamos pero nos volveríamos locos y ya no disfrutaríamos de nuestra vida (que sería lo más parecido a estar muerto). Bueno pero esto de lo que os hablo no es nada nuevo, el ejemplo más cercano a este caso es la famosa película de Orson Welles Ciudadano Kane, donde se ve que aunque se posea todo lo material, el contacto humano siempre prevalece y por ello antes de su muerte, Kane dice la palabra "Rosebud", haciendo alusión a un objeto de su pasado que aunque no tuviera mucha relevancia le marcó por permitirle tener contacto con los demás. Pero volviendo a la vida y a nosotros mismos, hay que ser un poco egocéntricos y pensar en nuestro futuro, o mejor dicho creer en él. Yo tengo esperanzas puestas en él, y me preocupo de que tarde o temprano se cumplan. Luego ya, cuando estemos bien con nosotros mismos, o como diría Fernando Savater, viviendo "la buena vida", podremos preocuparnos por lo que nos rodea y usar esa felicidad de la que gozamos para hacer las cosas mejor y ayudar a los demás.
Bueno creo que más o menos ya ha quedado clara mi visión sobre la vida. ¿Por qué la entrada se llama "cuanto tiempo"? Pues por que, afortunadamente, todavía nos queda mucho tiempo para vivirla y disfrutarla al máximo. Ya sabéis, Carpe Diem!

Diego
domingo, 6 de septiembre de 2009
El Detalle - Ex 1
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"Su entierro será mañana, así que tendrás que darte prisa... pero ¿para que quieres un arma?". No contestó a la pregunta. Aunque era más que evidente que necesitaba un arma ya registrada para que no se le pudiera incriminar si cometía un crimen. Además así podría proteger al señor Harry sin preocuparse por la muerte de sus agresores y sus consecuencias. Cogió el arma del ataúd y se marchó de allí. Esa misma noche volvió a Londres, junto al señor Harry. No había querido pedirle que fuera él mismo a coger un arma al ejército inglés, por ello decidió ir hasta Estados Unidos, lugar donde había pasado el servicio militar, para conseguir una Beretta. Pero ahora ese arma ya no estaba y él había sido encerrado por ser cómplice en el tráfico de drogas de su protegido. Estaba muerto de rabia, él, que había salvado la vida del único superviviente de la explosión, se encontraba ahora entre rejas y aquel maldito desagradecido estaba por ahí saltando de felicidad, el muy hijo de puta no se había dignado a dar la cara. Juró el mismo día que entró en la cárcel que cuando saliera lo mataría.

Mientras, una persona que hasta entonces había pasado desapercibida, se encontraba en su piso pensando en lo que le iba a deparar el futuro. Recordó el día que la conoció, sus padres siempre habían colaborado con los de ella, además eran muy amigos y por eso decidieron sin preguntarles que en un futuro se casarían. Ellos se llevaban bien, aunque nunca sintieron amor, en su relación no había ni sexo, ella solía verse con chicos y él, aunque al principio le diera rabia, acabó por verse con chicas también. Así que, en conclusión, su relación era totalmente ficiticia, aunque acabaron viviendo juntos para que sus respectivos padres estuvieran satisfechos. Nunca imaginaría que se pondría tan triste con la muerte de Anne, le dolió más de lo que pensaba y en cierto modo le había dejado un pequeño vacío en su interior. Se arrepintió de haberle gritado la última vez que se vieron, pero ahora de nada servía tener remordimientos: el negocio en el que, a petición de sus padres, se había metido, acababa de desaparecer y la mujer con la que había estado viviendo estaba ahora muerta. Su futuro acababa de derrumbarse, lo único que podía darle sentido a su vida era buscar al asesino de Anne, aunque fuera lo último que hiciera. Ya no le quedaban amigos y su familia, muy a su pesar, se había convertido en un nido de traficantes, así que decidió alejarse de aquel ambiente y hacer algo útil por primera vez: vengarse.

― No tenemos ni una sola pista de su paradero ¿qué vamos a hacer?
― Bueno, ahora que no queda nadie que pudiera conocer a ese traficante tendremos que buscarle por nuestra cuenta, sin ningún tipo de ayuda.
― Pero ¿y el novio de Anne? Recuerdo que no le sacamos nada aquella vez que fuimos a hablar con él, pero creo que ahora sí que podríamos conseguir algo útil. Seguro que nos será de ayuda.

(El Detalle ya ha acabado, esto es un final extra en él que estoy metiendo información sobre los personajes, en realidad leedlo como una historia aparte, pero si queréis podéis verlo como una continuación, aunque desde luego no va a tener casi nada de acción.)

Diego
viernes, 4 de septiembre de 2009
EL Detalle - Última Parte
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― ¿Y bien? ¿Qué es lo que debería saber?
― Está clarísimo. Mira, te explico, para robar un arma del ejército por lo menos debes de haber estado en él, al menos para conocer a alguien de dentro. Si mis suposiciones son ciertas, el asesino de Anne era una persona cercana a ella, me di cuenta cuando vi la cara de su novio: no parecía sorprendido, de hecho creo que se lo esperaba, todo eso más el repentino cierre de la empresa de Anne sólo apunta a que alguien interesado en esa fortuna, en un ataque de rabia, decidiera matarla. Y ahí entra el guardaespaldas personal del señor Harry, el único de la familia que ha estado en el ejército. Debió de pensar que como siempre había estado al lado del señor Harry, éste le devolvería el favor con un tercio de su fortuna, puesto que un tercio de las posesiones personales pueden entregarse a quien se desee.
― Vas muy rápido y ni siquiera tenemos pruebas de ello. Lo único que tenemos es la pistola.
― Te equivocas.

Se detuvo, exhausto, después de haberles despistado. De tanto correr había perdido la orientación y le costó un poco darse cuenta que se encontraba cerca de Portobello Road. Era un día de turismo y por lo tanto había mucho tránsito por las calles, por lo que, por el momento, se podía sentir seguro. Anduvo un buen rato entre los puestos de la famosa calle hasta que divisó a lo lejos a uno de ellos. No era posible, les había dejado muy atrás. Pero en seguida se dio cuenta de que cualquiera que estuviera huyendo por esa zona se escondería en Portobello, y por esa misma razón aquellos matones habían ido a buscarle a esa calle. No tuvo más remedio que meterse por una callejuela que cruzaba Portobello e intentar huir hacia otro sitio. Pero de poco sirvió su esfuerzo, de pronto una bala atravesó su brazo derecho, dejándolo completamente lisiado y unas cuantas balas más intentaron alcanzarle sin éxito. Desangrándose, corrió calle abajo en busca de ayuda y en seguida encontró a lo que parecían ser dos policías que estaban manteniendo una conversación.
― También tenemos al contable de Anne, él seguro que la ayudó a quebrar la empresa y nos podrá contar muchas cosas...
― Perdonen, podrían ayudarme, estoy... necesito ayuda, me persiguen y... mi brazo...
― Eso ha sido un disparo, ¿quién le ha hecho eso? Somos policías - bueno, más o menos - cogeremos al que te ha hecho eso, no se preocupe.
― Muchas gracias, yo... no sé como decírselo pero estoy envuelto en algo muy gordo, relacionado con la muerte de la diseñadora Anne Harry y por eso me persiguen esos matones...
― No será usted... su contable ¿verdad? Bueno antes de nada deberíamos llamar a una ambulancia, se está desangrando. El detective le arrancó un trozo de camisa y le aplicó un torniquete para que dejara de sangrar copiosamente. Con esto debería bastar hasta que llegue la ambulancia.
Muchas gracias, de verdad, no sé como... agradecérselo... Podía hablar a duras penas, la pérdida de sangre le estaba agotando. Yo era su contable, sí, y por eso mismo me persiguen, porque yo ayudé a hundir la empresa de la señorita Harry. Pero detrás de todo esto hay mucho más de lo que se imaginan, incluso la misma policía está comprada. Se trata de un tráfico de drogas que el señor Harry... que el señor Harry estaba llevando a cabo a costa del trabajo de su hija y del de unos traficantes, pero como su hija los mató... y luego tiró por la borda su trabajo ha dejado a su padre por los suelos, con deudas hasta el cuello y con el cierre de su negocio... ha sido un desastre para él y ahora su guardaespaldas, por voluntad propia, ha matado a la señorita Harry y ahora va a por mí... Comenzó a toser, los signos de la fatiga cada vez eran más agudos, además aquel hombre era bastante mayor lo cual acentuaba sus síntomas.
― ¿Tiene pruebas de todo esto?
― Sí, las tengo, grabé una conversación que mantenía con el señor Harry. No se le podrá encerrar por el asesinato de Anne, pero sí por cómplice de tráfico de drogas... al menos espero que se le dé su merecido...
― Nosotros nos encargaremos de él... Mira la ambulancia ya ha llegado, tú descansa y si necesitamos algo te llamaremos.
― Tomad mi tarjeta, ahí tenéis mi número y mi dirección, la grabación está en mi casa, encima de la mesita de noche... tomad las llaves también... Se tambaleó y acabó en el suelo. Con la ayuda de una camilla se lo llevaron al hospital.
Aprovecharon entonces para llamar a la policía y arrestar a los matones que habían aparecido por el callejón para matar al contable, del guardaespaldas se encargarían más tarde. Con las pruebas recogidas se consiguió meter entre rejas al guardaespaldas y al padre de Anne por tráfico de drogas, pero no se encontró ni rastro del traficante que mató a Anne Harry.

― No existe el crimen perfecto compañero, encontraremos a ese traficante y pruebas que lo incriminen, te lo aseguro.
― Y entonces podremos poner fin a este caso de una vez por todas.
Y sonriendo orgullosos de su trabajo se pusieron manos a la obra en la búsqueda del asesino, pero eso ya es otra historia.

FIN

Diego

martes, 1 de septiembre de 2009
Sin Sentido
Bueno ante todo os voy a presentar este proyecto. Lola y yo tuvimos la idea de crear una historia como ya lo hacían los vanguardistas futuristas con su "Cadáver exquisito". Así pues la historia que nos ha salido es la que vais a leer, los fragmentos grises son los míos, los rojos los de Lola, esto lo hemos hecho para que quedara más guay, ahora bien nos gustaría que nos dierais vuestra impresión, porque no sé Lola pero yo quiero hacer otra historia así. Bueno sin más rodeos aquí os la dejo:

La vida daba vueltas a su alrededor, un cúmulo de hojas en blanco que una vez estuvieron repletas de ideas bailaban ahora por la habitación. Una brisa de levante se las llevó por delante y frías como el hielo desaparecieron en el horizonte. Desaparecieron como desaparece nuestra existencia, o nuestra esperanza, o nuestros deseos más profundos. Pero para él aquello no era el fin, sino el principio de una nueva historia, de su historia.
No hacía mucho sin embargo que todo había cambiado por completo, dejando de lado el olor a café de las mañanas aparcado en algún rincón de su memoria. Incluso su inspiración había comenzado a fallar y las manos a temblarle. Lo peor de todo aquello era que los bolígrafos parecían no responder a la iniciativa de poder escribir. Las imágenes del accidente no paraban de brotar constantemente, y la rabia se manifestaba en absurdas lágrimas todos los días a las seis de la tarde. Pero sabía que tendría que volver a empezar, y rápidamente se convencía a sí mismo que quizás todo podría ir mejor, de algún modo u otro.
Es por eso que dejó a un lado todo lo que en su día había compuesto su vida. Los lápices volaron, su máquina de escribir acabó en una tienda de antigüedades y él mismo decidió partir, con rumbo a ninguna parte, en busca de su felicidad, aquel elemento que por su ausencia había provocado todo ese desastre. Olvidando el pasado que le había estado atormentando, olvidando aquel amor que un día había sentido y que le fue arrebatado de la peor de las maneras. Y así, con las ideas fijas en el futuro, retomó su vida y para celebrarlo se volcó de nuevo en la escritura, su pasión, su verdadero amor, lo que realmente le llenaba. Esta vez fueron páginas llenas de tinta las que revolotearon por la habitación, pero lo que escribía no era más que el reflejo de su amargura:
En todas y cada una de aquellas hojas en blanco acababa apareciendo sin quererlo, su nombre. Un nombre que le taladraba la cabeza por las mañanas y le susurraba las noches. No hubo un sólo escrito que no pudiese mencionarla, ni una sola idea en la que ella no estuviese presente. No podía evitar pensar en ella; que de repente se había convertido en la peor de las obsesiones, incluso llegando al punto de mezclar su figura de niña grande con aquellas ideas que solía escribir. Harto y dándose cuenta de que incluso muerta le estaba empezando a arrebatar su vida, decidió bajar a la tienda más cercana, comprar un bote de pintura blanca y llenar todas las paredes de su casa con aquel nombre que le atormentaba.
Su hogar se había convertido a su vez en el vivo recuerdo que guardaba de ella. Pero esto, muy a su pesar, no hacía más que incrementar su obsesión, obsesión que no hacía más que consumirle el alma. Le iba vacíando de todos sus sentimientos y lo llenaba de odio y rabia, de frustración y dolor. Acabó por tatuarse el nombre de su amada bien grande en su espalda, para que no sólo estuviera presente en su casa sino en su interior también, para que estuvieran unidos por siempre. Recordó aquella promesa que un día le hizo, una promesa que todos hacemos y todos rompemos, la promesa de que estarían juntos para toda la eternidad. ¿Qué había sido de aquella promesa? ¿Por qué habían tenido que separarse así? Una lágrima recorrió suavemente su mejilla, ¿en que mentira había estado viviendo?
Fue entonces al plantearse todas esas preguntas cuando se dio cuenta de que había encontrado todas las respuestas; aquella nueva vida que había empezado iba a estar marcada siempre por el recuerdo de la anterior. Fue corriendo al baño y se levantó la camiseta para observar su espalda, su tatuaje, todavía rojo e hinchado. Y sus lágrimas brotaron más fuertes y severas. Escribir su historia, volver a empezar, no sería más que la extensión de aquel hombre que un día fue, seguir engañándose a sí mismo de que ignorar todo no era más que algo hipócrita, y que jamás podría convertirse en alguien diferente.
Pero una vez aceptas tu debilidad es cuando empiezas a superarla. Y su debilidad era ella. Perder incluso el más mínimo recuerdo de aquella relación no haría más que empeorar las cosas, por ello sólo podía hacer una cosa: avanzar. Pero no como ya lo intentó una vez, esta vez debía tomar un nuevo rumbo, encontrar un nuevo camino a seguir, pero siempre dejando miguitas de pan para poder volver al inicio y recordar, recordarlo todo para hacerse más fuerte y poder seguir avanzando. Porque del pasado se aprende para cambiar el futuro, para no cometer los mismos errores, y si su error fue enamorarse: no volvería amar a nadie más en toda su vida. Para dar el primer paso en aquel sendero desconocido que iba a seguir, tomó la decisión más importante que había tomado nunca y sabía que esa decisión le cambiaría la vida, porque así estaba escrita su historia.
- ¿Diga?
- Hija, soy yo.
-¿Papá? - Se oyó un silencio al otro lado de la línea. Y una respiración entrecortada y nerviosa.
- Te llamaba para pedirte perdón. Decirte que eres la mujer de mi vida, aunque sepa que es demasiado tarde para poder justificarme.
- Gracias papá...
- "Cuando nos damos cuenta de que nuestra vida ha dejado de tener sentido es cuando por fin entendemos el sentido de nuestra vida", eso me dijiste tú una vez, poco antes de separarnos para siempre. Nunca le dí importancia y ahora me doy cuenta que fuiste tú quien le dio sentido a mi vida.

Lola y Diego
El Detalle - Sexta Parte
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― Teníamos que haber previsto que se pondría así, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que preguntar a alguien más, el tiempo vuela.
― Podríamos averiguar quien robó el arma del crimen.
― ¿La Beretta? Es una buena idea, sin duda. Pero eso nos va a costar más de lo que piensas, balística no nos puede dar más información sobre el arma y dentro del ejército nadie nos va a decir quien la cogió... ¡Un momento, ya lo tengo! Ya sé quien robó el arma.

El señor Harry se desplomó cuando vió las cifras que estaba alcanzando la compañía de Anne. No daba crédito a sus ojos, la empresa entera se estaba viniendo abajo y él no podía hacer nada. ¿Qué había pasado? ¿En qué estaba pensando Anne? Sentía rabia en su interior, rabia que iba creciendo y creciendo, ocupando todo su ser. ¿Pero qué podía hacer él? Era su hija y en el fondo no podía enfadarse con ella, además ella no conocía sus negocios y no quería que lo descubriera nunca para que no pensara que era un mal padre y que se estaba aprovechando de su propia hija. Siempre le había dolido hacerlo, pero al ver que Anne tenía tanto éxito y se volcaba tanto en su trabajo pensó que él también podría sacar tajada, pero siempre sin malas intenciones ni desprecios hacia el trabajo de su hija. Pero ahora que todo había acabado, que ya no podía apoyarse en Anne, vio como su vida se derrumbaba. Él no podía ver al señor Harry de aquella manera y al enterarse que la misma Anne era la responsable del hundimiento de la empresa no dudó en ordenar que la mataran, estaba haciendo daño a su padre y él no podía permitirlo. Así que fue a ver al hombre que sobrevivió, a uno de los hombres que habían trabajado siempre para ellos y que ahora veía como todos sus amigos habían muerto por culpa de aquella mujer. Sabía que aquel hombre aceptaría enseguida la propuesta, y por ello, gracias a sus contactos en el ejército, consiguió el arma de un soldado muerto, arma que por su origen no podía incriminar a nadie. En cuanto la tuvo en sus manos, aquel hombre no tardó en buscar a Anne. Debía saciar su sed de venganza.

Una mujer con un vestido corto rojo, escotado y brillante, se dirigía a su último destino. Sabía que su hora pronto iba a llegar así que debía apresurarse. Su andar se oía por cada calle por la que pasaba, los golpes de los tacones contra el suelo eran fuertes y decididos, su mirada veía más allá de las personas, más allá del horizonte. Con una expresión de satisfacción llegó al lugar donde la esperaban.
― No pierdes tu elegancia ni siquiera antes de morir. Por cierto ¿recuerdas a este hombre? Es el único traficante que sobrevivió a la explosión que tu provocaste, pero eso ya es cosa del pasado ahora toca pagar por lo que hiciste ¿Tienes algo que decir antes de tu inminente muerte?
― ¿Tú? ¿Tú has organizado todo esto? Lo debí haber supuesto, así que vas a matarme... Sabes que si mi padre descubre que has sido tú nunca te lo perdonará.
― No intentes intimidarme señorita Harry, tu padre nunca lo sabrá y yo heredaré un tercio de su fortuna, por estar siempre a su lado y por no abandonarle en los momentos difíciles, cosa que tú no has hecho, más bien todo lo contrario, sólo le has causado problemas y más problemas.
Anne empezó a reirse, al descubrir sus intenciones y el por qué de todo aquello no pudo más que reir, reir por no llorar, puesto que todo lo que decía era totalmente ridículo.
― Tú nunca conseguirás ni un sólo euro de mi padre. Y sólo porque seas su...
Un disparo perforó el aire, tiñiéndolo de rojo. El cadáver de Anne cayó al suelo, dejando un charco de sangre a su alrededor. Dejaron la pistola en su mano para desconcertar aún más a la policía y se marcharon. No había remordimiento alguno en sus expresiones.

― Estoy seguro de que el que robó el arma tenía contactos en el ejército, reduciendo así la lista de sospechosos a una sola persona.
― ¿Y quién es esa persona?
― Te creía más inteligente compañero. Está bien, te lo explicaré.

Diego

A día de hoy...

Día 10 de noviembre de 2010: Siguen las mini-entradas. Diego

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