miércoles, 4 de marzo de 2009
El tiempo

El tiempo, esa dimensión creada por el hombre que a veces nos ayuda y otras nos estresa. ¿Qué necesidad había de crear una cuarta dimensión? Somos seres con una mente limitada, que no llega a pensar sin salirse de esta dimensión, por eso nos es tan raro creer que se puede ver el futuro. Pero en realidad se puede, solo hay que librarse de las ataduras del tiempo, entender el tiempo como algo artificial, prescindible. Imaginar un mundo en un presente contínuo, sin pasado y sin futuro, sólo como una única unidad donde el futuro está pasando y el pasado acaba de ocurrir, donde lo que vaya a ocurrir ya esté almacenado en nuestra mente sin que nos demos cuenta...

Todo muy bonito ¿verdad? pues lo cierto es que es imposible escapar al tiempo, o al menos a la gran parte del tiempo. Nuestra mente no está "programada" para predecir ni para recordar un pasado muy lejano, si a veces tenemos un déjà vu es porque lo hemos soñado y no nos acordamos, hemos predecido el futuro de una manera inconsciente... pero sabemos que no usamos más que el 10% de nuestro cerebro (en términos físicos no es correcto decir esto, es más correcto decir que sólo usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral), y por lo tanto esa función del cerebro de ver lo que va a pasar seguramente estaría presente en alguna parte de ese 90% que sólo usamos cuando dormimos y que ni siquiera controlamos. Si fueramos capaces de controlar esa función el tiempo no existiría, no haría falta puesto que nuestra mente sería capaz de imaginar una vida sin tiempo (como he explicado antes).

Pero es igual que para el infinito, ¿quién puede imaginarse el universo? NADIE. No podemos pensar en infinito, nuestra mente no sabe lo que es, si pensamos en infinito pensamos en un viaje que nunca acaba, y que morimos en él porque somos finitos, morimos, acabámos... pero el universo no acaba, igual que el tiempo (se supone, aunque si la humanidad desaparece el tiempo desaparecerá con nosotros). ¿Por qué somos tan imperfectos? Necesitamos apoyo, aunque sea inmaterial como el tiempo (y el espacio que es una quinta dimension, infinita también), no podemos sostenernos solos, ni siquiera nuestra mente puede imaginarse una milésima parte de lo que nos rodea. Todo nos escapa, y además para colmo, somos efímeros, no duramos nada (aquí vuelve el tiempo)... Inventamos una dimensión para la que somos insignificantes, se nos escapa de las manos nuestros propios inventos. El tiempo sólo es un ejemplo más que demuestra que estamos destinados a crear cosas grandes, que posteriormente nos destruirán. Damos lástima... y es hora de que me vaya a dormir!
domingo, 1 de marzo de 2009
Una mentira
Se despertó, como cada día, con el horrible despertador que le habían regalado en el trabajo. Siguió su rutina: se levantó, hizo unos estiramientos para despejarse, se duchó, se afeitó, se vistió con el mismo traje de todos los días, desayunó un zumo, un vaso de leche y unas tostadas, cogió el metro y llegó al trabajo, como siempre, cinco minutos antes. Saludó al conserje, como cada mañana, y fichó para que su jefe supiera que estaba presente. Se sentó en su oficina y pensó: “otro día más, ¿por qué nunca pasa nada interesante?”. De pronto el edificio empezó a temblar, puso la radio y escuchó que se estaba produciendo un terremoto y que la gente debía abandonar los edificios que no fueran estables. Bajó por la escalera de incendios y se encontró al conserje en el suelo con un trozo de viga encima. Le ayudó a quitársela y lo cogió a caballito para llevárselo fuera del edificio. Un instante después el edificio se había derrumbado, “que suerte he tenido” pensó, “tal vez lo mío sea ayudar a la gente, como los superhéroes”.


Vio como llegaban coches de policía y ambulancias, y aprovechando la distracción del terremoto se coló en una ambulancia, activó la radio y se dirigió donde hacía falta ayuda. Escuchó que había un edificio medio derruido y que había gente atrapada entre los escombros. Sin dudar un instante, se dirigió a aquel edificio para salvar a todas esas personas que estaban atrapadas. Allí, con el uniforme de médico de urgencias, entró en el edificio. Oía gritos y veía mucho humo. Guiándose por el ruido encontró un chico tirado en el suelo al que le faltaba una pierna. El chico gritaba de dolor y él lo cogió y se lo llevó a la ambulancia. Por el camino escuchó gritos de la gente llamándole loco, borracho, retrasado, imbécil... Pero él no hizo caso de lo que oía, de hecho el chico había dejado de gritar, pero él ni se dio cuenta.

Prosiguió su camino hacia un accidente de tráfico que se había producido en un cruce, donde halló a dos personas tiradas en el suelo malheridas y mucha gente alrededor con cámaras y focos. Él empujó a un cámara insultándole y diciendo lo desconsiderados que eran dejando a dos hombres medio muertos en el suelo sin hacer nada. Cuando los recogió con la camilla, uno de ellos empezó a correr y el otro se desmayó, “que fuerte debe de ser ese hombre para correr de esa manera después de tener un accidente” pensó, pero sin darle importancia se llevó al otro dentro de la ambulancia mientras todo el mundo se le quedaba mirando impresionados, “les debo haber dejado boquiabiertos por mi valentía” pensó. Montado en la ambulancia se dirigió al hospital.

Por el camino divisó un asesino que se disponía a matar a un médico, que estaba a su lado, con un arma muy extraña. Decidido, lo atropelló y seguramente lo mató. Todo orgulloso bajó de la ambulancia mientras a los médicos se les habrían los ojos como platos. Sacó de detrás de la ambulancia los dos heridos y le dijo al médico: “trátelos con cuidado, a uno le falta una pierna y se está desangrando y al otro le ha dado un ataque cardíaco”. Al oír esto el médico se cayó al suelo, partiéndose el cuello con la escalera que tenía detrás. Él seguía pensando que la gente le admiraba, y por eso algunos se desmayaban de la emoción al verle. “Creo que por hoy ya va bien” se dijo. Al volver a casa encontró a la policía y a los SWAT delante de su portal. Al verle le arrestaron inmediatamente. Él gritó y gritó. Les decía que sólo quería ayudar a la gente y que no había hecho nada mal. Lo cierto es que nadie le escuchó, y al pobre hombre lo metieron en la cárcel a cadena perpetua.


Al día siguiente se pudieron leer los sucesos y la causa de su detención en el periódico:

LOCO CONDUCIENDO UNA AMBULANCIA ROBADA IRRUMPE EN EL RODAJE DE DOS PELÍCULAS Y ATROPELLA A UNA POBRE ANCIANA

Ayer a las 9 de la mañana, un psicópata asesinó al conserje del museo de la ciudad, robó una ambulancia que había ido a socorrerle, irrumpió en el rodaje de “El incendio” y en el de “La mala conducción”, atropelló a una anciana que andaba con un andador y del susto el médico que la acompañaba murió partiéndose el cuello con el bordillo de la escalera.

Según fuentes, el conserje habría visto al sujeto salir por la escalera de incendios y habría ido a avisarle de que no saliera por ahí, pero el sujeto lo empujaría y habría muerto del impacto con los escalones. Posteriormente un empleado del museo llamó a la ambulancia y a la policía que llegó inmediatamente, pero el acusado logró robar una ambulancia dejando al conserje tirado en el suelo. Poco después irrumpió en el rodaje de “El incendio” donde cogió a uno de los actores que simulaba que no tenía pierna, pero el actor se dio un golpe en la cabeza por lo que quedó inconsciente y no se pudo escapar. Luego llegó al rodaje de “La mala conducción” donde raptó a dos actores que simulaban estar muertos después de un accidente, por suerte uno de ellos escapó pero el otro se desmayó por los nervios. Finalmente atropelló a una anciana minusválida que necesitaba un andador para andar, según los testigos la anciana acabó en el suelo literalmente “rota”. De la impresión, el médico que la acompañaba se desmayó golpeándose contra la escalera y partiéndose el cuello. Cuando el asesino volvió a casa, la policía lo detuvo sin muchas complicaciones. El juicio será mañana.”


Este era mi trabajo de recreación de lengua. La verdad es que no tenía muy claro como desarrollar la historia, y que además fuera toda mentira pero que el lector no se diera cuenta (lo cual no queda muy claro). Pero bueno para haber estado sólo una hora no está tan mal (creo).

Identidad
La habitación era cuadrada, blanca y decorada con cuadros abstractos y sencillos. Los muebles seguían una misma línea, al igual que la puerta y los enormes ventanales. Todo era recto y perfecto, la luz entraba por los ventanales y alumbraba el mobiliario haciendo brillar el blanco del que estaban pintados. En el centro había una cama de matrimonio con dos figuras desnudas y dormidas. La luz las iluminaba, resaltando su pureza y su belleza. Eran un hombre y una mujer.

Un rayo de luz dio de lleno a la cara de la mujer, lo que hizo que empezara a abrir los ojos lentamente y cuidadosamente para no deslumbrarse. Sus suaves manos frotaron sus delicados ojos azules durante un instante. Empezó a moverse lentamente por la cama. El hombre, percibiendo el movimiento, comenzó a despertarse también. Ella empezó a acercarse a él sin mostrar emoción alguna. De pronto el hombre se sobresaltó y rompió la armonía de aquella habitación. Ella se asustó y se alejó unos centímetros. Se miraron durante un rato. El silencio reinaba en aquella sala, no se oían ni siquiera las respiraciones entrecortadas de la chica. Él hizo un amago de hablar, pero ella le cortó con una pregunta:
"¿Quién eres?"

A día de hoy...

Día 10 de noviembre de 2010: Siguen las mini-entradas. Diego

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