domingo, 15 de noviembre de 2009
El Sueño - Quinta Parte
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Así que experimentaron conmigo, ya veo. Su voz parecía distante, como si le hubieran arrancado una parte de si misma. Todavía no sabemos la magnitud de la situación, pero creemos que sería peligroso que salieras de aquí. Ella no respondió, pero parecía satisfecha. Ahora veía mucho más claras algunas cosas. Aunque todavía estaba por ver la razón de su secuestro, porque la eligieron a ella. Sabían que ella, al igual que otros muchos, eran compatibles con las investigaciones que se estaban llevando a cabo, sin embargo todavía habían muchos factores que no entendían bien.

Se movía con auténtica maestría. Atravesaba los pasillos sigilosamente, era como una sombra. Sacó un pequeño cuchillo de su talón y se lo clavó al guardia que vigilaba la entrada. Lo arrastró hacia una esquina oscura y prosiguió su camino. Entró en la sala que estaba siendo custodiada por aquel guardia y rápidamente se sacó una pequeña pistola silenciada capaz de neutralizar cualquier campo electromagnético, en este caso las cámaras de circuito cerrado que se encontraban pegadas al techo. Cuando estuvo seguro que aquellas cámaras ya no funcionaban se adentró más aún en la habitación. Parecía un almacén. Habían decenas de recipientes cilíndricos repletos de sustancias, la mayoría tóxicas. Pero hubo uno que le llamó la atención: tenía un símbolo de radioactividad. Eso debía ser lo que buscaba, pero no podía llevárselo, así que cogió una pequeña muestra y se marchó. En seguida apareció otro guardia, supuestamente para hacer el relevo, y para su sorpresa comprobó que al que tenía que relevar se encontraba tirado en el suelo en una esquina, con un agujero en el cuello y totalmente desangrado. Dio rápidamente la voz de alarma, pero ya era demasiado tarde.
Una vez de vuelta a su piso franco, se quitó el traje de neopreno y cogió la muestra. Puso unas pocas gotas en una lámina de cristal y lo observó con el microscopio. No creía lo que veía, Así que al final era cierto lo que escuché, esta gente va más en serio de lo que pensaba, alguien va a tener que pararles los pies. Recogió sus cosas y tan pronto como entró se fue, pero esta vez a visitar a un viejo amigo, alguien que podría ayudarle a dar con más respuestas.
jueves, 12 de noviembre de 2009
El Sueño - Cuarta Parte
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Cogió la Circle Line, una de las pocas líneas que se encuentran a poco más de dos metro bajo tierra y la única que posee un recorrido giratorio. Se escuchó la característica voz de un hombre diciendo "Mind the gap" y las puertas se abrieron. Ya había llegado a la parada de South Kesington. Nunca había estado por esa zona así que al principio le costó un poco orientarse, pero en seguida vio las indicaciones de Pelham y Fulham road y a lo lejos la intersección donde se debía efectuar el encuentro. Antes de acercarse dio un vuelta por los alrededores, pasando lo más desapercibida posible para ver si veía al barman de aquel pub. Y en efecto allí estaba, en la entrada de un pub, hablando con unos hombres de negro. Tuvo la extraña sensación de que alguien la seguía, así que se alejó de allí en dirección opuesta a la intersección. En seguida se dio cuenta de que había un hombre que la vigilaba y la seguía discretamente a todas partes. Preparó el spray y se dirigió a una pequeña calle. Se apoyó en la esquina, esperando a que el hombre apareciera. Pero no apareció. De pronto unos brazos la agarraron por el cuello y notó como alguien le clavaba una jeringuilla en el cuello. Empezó a ver turbio, ya no distinguía las formas y colores, el rojo empezó a apoderarse de su visión. Antes de caer al suelo escuchó el silbido de un disparo y al supuesto agresor desplomándose sobre el suelo, casi al mismo tiempo que ella.

La han drogado, serán desgraciados, exclamó con desprecio, Se ha despertado ya, preguntó por curiosidad, No, todavía está inconsciente, al menos está bien y ahora a salvo, aunque todavía no sé como vamos a explicarle que hace aquí, Eso es lo de menos, mientras esté lejos del alcance de esos locos todo irá bien. Por desgracia tener que cuidar de ella era lo último que querían, ahora deberían contárselo todo y todos coincidían en que eso la dejaría en shock. Era tanto lo que había pasado hasta ese momento que iba a ser difícil asimilarlo todo de una. Aún así era lo único que podían hacer para que confiara en ellos.
Se ha escapado, dijo, Se ha escapado, repitió, Bueno, no importa, el plan sigue en marcha, tendremos complicaciones a partir de ahora, pero se solucionaran, yo de vosotros me aseguraría que a partir de ahora no se cometiera ningún error o si no no viviréis para contarlo.

Diego
jueves, 5 de noviembre de 2009
El Sueño - Tercera Parte
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Las nueve de la mañana. No había podido dormir en toda la noche, estaba nerviosa por lo que podía pasar. De pronto recibió un mensaje en el móvil. Sus ojos casi se salen de sus órbitas cuando leyeron lo que ponía: "No vayas a la intersección, es una trampa". ¿Una trampa? No había razón alguna para que la secuestraran, o peor para que la mataran. Se puso a temblar y de la conmoción comenzó a llorar. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, pasaba todo tan deprisa y parecía que cada vez que investigaba se volvía todo más turbio. Pero no podía quedarse sentada lamentándose, tenía que resolver esto cuanto antes y descubrir el por qué de su secuestro. Si al menos supiera que ocurrió, suspiró. Al menos ya sabía que no tenía que ir al encuentro que tenía previsto hoy, tal vez fuera mentira lo de la trampa pero no podía arriesgarse. Además ni siquiera sabía quien le había mandado ese mensaje. Parece que todos tienen mi número de teléfono, dijo con tono sarcástico. En el emisor aparecía la palabra "Núm. Privado" así que tampoco podía llamar para comprobar quien era aquella persona. ¿Qué podía hacer ahora? No paraba de darle vueltas al asunto, y cada vez se daba más cuenta de que corría un grave peligro. Intentó poner en orden los sucesos, darles alguna lógica, pero sólo pudo recordar a aquel hombre con la cara tapada, robusto y con la voz grave, haciéndole respirar cloroformo. Frustrada, decidió ir al encuentro, pero se bajaría en South Kesington, si era una trampa no debía hacer lo que le dijo aquel hombre con el que habló. Dos horas mas tarde, ya preparada, cogió un spray anti-violadores por si acaso y salió a la calle. Anduvo sin dudar ni un momento, sin mirar atrás, cualquiera diría que no tenía nada que perder.

Crees que lo habrá recibido, preguntó, Sí, creo que sí, si es lista se quedará en casa, sólo espero que no haga ninguna tontería porque si lo hace se pondrá en peligro y la operación se irá a la mierda, dependemos de lo que decida hacer, Me da rabia que nos lo estemos jugando todo a una carta, envía a un agente para que vigile su casa, no podemos arriesgarnos, dijo con preocupación, Como quieras, pero si nos descubre entonces será aún peor, ya no confiará en nadie y podríamos perderla, te recuerdo que la necesitamos sana y salva, si la raptan o si se escapa... quien sabe lo que pasará si desaparece. Un escalofrío recorrió su cuerpo, Si desaparece, las consecuencias serán catastróficas, así que más nos vale protegerla, exclamó, Sólo necesitamos que confíe en nosotros, y creo que eso no será una tarea fácil.

Diego

A día de hoy...

Día 10 de noviembre de 2010: Siguen las mini-entradas. Diego

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