martes, 21 de diciembre de 2010
Los problemas
Llegados a un punto uno se pregunta si tiene problemas o no, si su vida es satisfactoria o si debe hacer cosas para mejorarla. Cada uno hemos tenido un pasado que nos ha condicionado, mucho o poco, a la hora de desarrollar nuestra existencia. Ese pasado además nos ha dictado nuestra personalidad y nuestra capacidad de afrontar y superar los obstáculos que se nos presentan. Así hemos conseguido llegar hasta donde hemos llegado. Entonces, cuando parece que todo va bien, hay algo que se desmorona. Algo o alguien te baja del Olimpo que te habías creado, o incluso tu propia inseguridad te hunde. No hay razón para que esto ocurra, pero acostumbrado a la buena vida, los problemas se crean más fácilmente (aunque por lo general estos problemas suelen ser de poca importancia) y suelen darnos más problemas aún, convirtiéndose en obstáculos más difíciles de saltar que si fuéramos personas acostumbradas a tener problemas de todo tipo. Darse cuenta de esto sirve entonces para ayudarnos a cambiar nuestro modo de ver las cosas... ¿Realmente merece la pena atormentarse con cosas que no tienen la más mínima importancia? Pues no, no merece la pena. Rodearse de problemas salidos de nuestra imaginación no puede hacer más que nos volvamos locos. El sentimiento de frustración y de fracaso se incrementaría y nuestra autoestima peligraría de manera alarmante. Los que entrasen en esta espiral tardarían en salir, ya que son débiles, no tienen experiencias previas que les ayuden. El primer paso es reconocer la espiral, y una vez se ha observado bien, lo demás viene solo, sólo es cuestión de tiempo, paciencia y ganas de mejorar. Hay que pensar en el presente y vivir cada momento, olvidando los citados problemas. Ser feliz consigo mismo es el siguiente paso y una vez llegados a ese punto empezar a derrochar felicidad es el siguiente requerimiento. Además no hay que olvidarse de las preocupaciones que rondan nuestra cabeza, éstas deben desaparecer y sólo pueden quedarse las que se relacionen estrechamente con la gente más cercana, como por ejemplo preocuparse de que un amigo deje de estar triste dándole nuestro apoyo.

Los problemas no son soluciones, hay que recordarlo siempre, sólo son impedimentos a nuestra tan deseada felicidad. Así que menos comerse la cabeza y más sonreír cada día es la terapia idónea para curar cualquier dolencia, ya sea física o psicológica. El mundo no se acaba hoy, sólo continúa girando y nosotros debemos seguir girando con él hasta que ya no podamos más. Olvida tus problemas y déjate llevar.

Diego
lunes, 22 de noviembre de 2010
...O no!
Ni siquiera eran mayores de edad y sus mentes ya eran capaces de viajar más allá del tiempo. La música les iba a acompañar a todas partes, eso estaba claro. Se habían convertido en algo más que amigos, eran como hermanos, almas gemelas destinadas a vivir cientos de miles de cosas juntos. Nada ni nadie podía quitarles de la cabeza sus ambiciones e inquietudes. Una pequeña llama se había encendido dentro de ellos y poco a poco iba avivándose, cobrando fuerza. Podía ser el comienzo de un proyecto fallido, pero aunque lo fuera, esa sensación tan revitalizadora no iba a desaparecer nunca de sus corazones. Hay cosas que nunca se van, y se encuentran en nuestro interior. Son sentimientos que nos mueven, que nos dan fuerza. Y aunque todo se venga abajo, siempre dejan un recuerdo al que agarrarse.

Gracias por todo lo que me habéis hecho pasar, y por lo que aún queda.

Somos Pier 39, y esto es la introducción a nuestro blog, donde próximamente publicaremos noticias nuestras (y yo, Diego, seguiré publicando textitos mientras).
PD: No hay foto, pero actualizaré el blog con una foto de nosotros cuatro.
martes, 9 de noviembre de 2010
...Y puede terminar...

Se dirigía a la estación de trenes. Caía aguanieve. El frío empezaba a entumecer los dedos de las manos. Ya en el andén, con la maleta y el billete, subió sin más demora al tren. Su asiento se hallaba a la izquierda, al lado de la ventana. Se sentó, se quitó el sombrero y abrió un periódico. Se anunciaba una gran helada y a la vez se celebraba el centenario del tren en el que se encontraba. Coincidencias. Despertó unas horas más tarde y al abrir los ojos se encontró con la mirada de una bella mujer. Ella le miraba con picardía. Pero de pronto se escuchó "Final de trayecto", y la multitud les arrastró hasta la salida de la estación de destino sin poder siquiera volver a mirarse. Lo bueno de los viajes en tren es que somos nosotros quienes elegimos el comienzo y el final del mismo, y su transcurso también. Pero lo que allí empieza, allí acaba.
lunes, 8 de noviembre de 2010
...Continúa...

Eran unos diez. Iban en Lambrettas, llenas de retrovisores y pegatinas. Daban un paseo, sacando su estilo, dejándolo lucirse. Rozaban los veinte años y ya tenían claro el rumbo de sus vidas, o eso pensaba la mayoría. Pero poco a poco el número de Lambrettas se fue reduciendo, y ya sólo quedaron dos, dos engañados o bien dos lúcidos. Empapados del espíritu que nunca renegaron recorren las calles y callejuelas de esta ciudad. Buscan una razón, una explicación, a que se debía el comienzo de todo aquello. Pero poco iban a encontrar, pues la respuesta se encontraba en su interior. La elección de una forma de vida no se da por causas externas, comienza en lo más profundo de nuestras entrañas, se lleva dentro. Desarrollar ese sentimiento es decisión nuestra.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Lo que empieza...

Los niños se divierten, saltan y sonríen a sus madres que los miran orgullosas y satisfechas. Largos paseos dan a pocos metros del mar, en los muelles de esta ciudad. Se ven a las focas salir del mar y tumbarse a tomar el sol. Los jóvenes compran LPs en tiendas selectas, se llaman para ensayar y van al cine a ver buena películas. Los adultos se sientan cerca de la costa a leer un libro y dejarse llevar por el atardecer. Y los ancianos no pueden más que sonreír sabiendo que su vida fue un regalo. Es el sentimiento de libertad, cuando sabes que algo sólo acaba de comenzar y que aún queda tanto por hacer.
domingo, 6 de junio de 2010
Disco de la semana - Mando Diao
MANDO DIAO - GIVE ME FIRE (2009) - Universal Records


Una vez más, Mando Diao nos sorprende con un nuevo sonido. Ya dieron el cante con su anterior trabajo Never seen the light of day y seguro que sorprendió a muchos, sobretodo a los fans, a los que nos tenían acostumbrados a escuchar garage rock, a veces con toques de soul. Aquel álbum fue un gran bajón en su carrera, después de Ode to ochrasy (el último buen disco de este quinteto sueco, liderado por el gran Gustaf Norén) nadie esperaba que fueran a dar un giro de 360 grados a su carrera musical... Pero lo hicieron. Y aquello les salió muy caro. De todos modos el disco en si no es de mala calidad, al contrario, se nota que la producción se ha cuidado en todo detalle, además cuentan con momentos realmente preciosistas, con una instrumentación orquestal, un poco como si estuviésemos hablando del Muse actual pero con un tempo más acelerado.

Pero volvamos a Give me fire, todo empieza con el sonido de una estación de trenes y un bajo, que realmente nos hace pensar que van a volver a sus inicios, pero no. Parece que ese tren les lleva a un nuevo lugar. A Gustaf no le ha cambiado la voz ni un ápice, aunque con este nuevo estilo la verdad es que no queda muy bien. Blue Lining White Trenchcoat se resume como el puente entre su anterior estilo (sin incluir Never seen the light of day) y el nuevo, más bailable y con más instrumentación. Pasamos a su hit, el rompepistas Dance with somebody, una canción que no hay por donde cogerla. Pegadiza a más no poder, un sintetizador que repite siempre la misma melodía y un ritmo de música Dance. El resultado es, junto a la voz de Gustaf (que no pega ni con cola), un single que te hace pensar en un nuevo grupo de música comercial. Después de más de 5 minutos de escucha (porque la cancioncita es larga la jodida) viene su segundo single, Gloria, muy discotequera ella también (pero al menos ésta tiene más calidad que la anterior). Un violín da la melodía y realmente nos hace pensar en su anterior álbum. La canción en si es muy variada, con momentos rápidos y lentos y un subidón al final, muchos instrumentos entran en escena junto con los coros del grupo. Que cosa más rara viene ahora. High Heels es tal vez la canción con menos sentido del disco. Aquí se nota la influencia de los Salazar Brothers, productores del álbum (hay que destacar que los dos hermanos son productores de hip hop) ya que el ritmo es de hip hop. Un sitar modificado da un toque oriental a la canción y tal vez haga pensar en George Harrison tocando el sitar (pero no os llevéis a engaño, esto no tiene nada que ver con los Beatles), por lo demás la canción es bastante floja y sinceramente sobra de este tracklist. Sigamos con su tercer single, Mean Street, la verdadera canción de Mando Diao, la que nos devuelve la nostalgia y la esperanza, no se puede decir mucho de ella, pero para los que os gustaba el antiguo Mando Diao ésta es vuestra canción. A partir de aquí el análisis canción por canción pierde el sentido, las que siguen a Mean Street son casi todas pegadizas y bailables: Maybe Just Sad recuerda a los hermanos de Gustaf y su grupo Sugarplum Fairy (en el First Round First Minute), Give me Fire es Arctic Monkeys total, Crystal es una balada psicodélica, una especie de Beach Boys (en el Pet Sounds) modernos, Come on Come on es una canción más del disco que no aporta nada, Go Out Tonight destaca, porque a pesar de seguir la estela del disco, suena mucho más original que las demás (aunque en ésta también se nota la influencia de Sugarplum Fairy), You Got Nothing on me que a la pobre tampoco hay por donde cogerla de lo mal hecha que está (al final su batería cansa, le dan demasiada importancia, cosas de los "geniales" productores) y por último The Shinning, a la que le dan un aspecto Lo-fi, como si se tratará de sus dos primeros álbumes (Bring'em in y Hurricane Bar). No haré comentarios sobre la canción oculta en ésta última.

Si sólo queréis tener una idea del disco (es lo más sensato que podéis hacer) escuchad: Dance with somebody, Gloria y Mean Street, son los tres singles y además las tres canciones que engloban el género del disco (aunque está mucho más marcado por las dos primeras).

Este disco en cuanto a calidad se merece un 8, pero en cuanto a la falta de originalidad y el poco tacto que han tenido al cambiar de estilo les doy un 6. A la mitad de los fans no les gustará, a la otra mitad sí porque están más abiertos, y a los que no son fans les gustará seguro porque es muy pegadizo y entra muy bien a la primera escucha (aunque eso no quita que canse a la tercera). De este hecho sólo se puede concluir que el disco es comercial, y para hacerlo más evidente (ya que los anteriores no lo eran) están dejando de lado su anterior etapa. ¿Qué será lo próximo que nos traigan estos suecos? Supongo que el año que viene lo sabremos.

Diego
miércoles, 26 de mayo de 2010
Disco de la semana - Yeah Yeah Yeahs
YEAH YEAH YEAHS - IT'S BLITZ (2009) - Polydor Ltd. (UK), Interscope

Cambio radical. Así se define el nuevo rumbo que ha tomado este trio de Nueva York. Si en Show your Bones sacaban su lado más indie y rockero, en este parece que han querido dar un giro y pasarse a la electrónica, aunque visto el panaroma actual de la música indie, parece que todos deciden pasarse a la electrónica, como si fuera una etapa ineludible en la vida de todo grupo indie (pienso en la decepción que me llevé con Bloc Party). Es ya el tercer álbum de esta banda reconocida mundialmente, y nada más salir su primer single Zero ya los pusieron como tercer mejor álbum del año y mejor single del año. La gente cambia, los gustos cambian, y Yeah Yeah Yeahs lo han hecho, aunque siguen manteniendo el espíritu que siempre han tenido y aunque sea otro género musical se les sigue reconociendo con facilidad.

Ahora bien, pasemos al análisis del disco. Comienzan con Zero, esa canción que se dice la mejor del año 2009, cuando en realidad es bastante simple y mediocre, ya que el disco contiene grandes canciones que pasarían por hits mucho antes que esta, pero si así lo han querido los críticos yo no soy quien para juzgarles. La canción en si es muy eighties, melodía rápida y repetitiva, con sintetizador, guitarra eléctrica más retocada que la voz de Britney Spears y una batería muy simple que da el ritmo. Eso sí, la voz de Karen O sigue sonando increíble y demuestra que queda bien en cualquier estilo. Pasamos a Heads will roll, una canción realmente trabajada. Esta vez el sintetizador crea una melodía mucho más compleja y la batería adquiere mucha más importancia, con ritmos de dance ochenteros. Ésta es una de esas canciones que dan vida al disco, con momentos más rock y otros en los que parece un trozo de una canción de Peaches. De escucha obligada. Soft Shock, tercera canción del disco, da mucha más importancia a la guitarra eléctrica y podría recordarnos a los antiguos Yeah Yeah Yeahs, tal vez esté hecha para prepararnos para Skeletons, cuarta canción del álbum que se aleja totalmente de las tres anteriores, una balada electrónica, de esas que desconciertan y a la vez te abstraen de la realidad, como si se tratara de Bat for Lashes o The XX. Como continuación viene Dull Life, pero aunque al principio parezca otra balada en seguida empieza a coger ritmo y se convierte en, me atrevería a decir, la mejor canción del disco, la más enérgica y cuidada, donde la voz de Karen O sobresale, los arreglos son más que frecuentes y las guitarras suenan mejor que bien, una canción indie perfecta. A partir de aquí bajan el nivel, con Shame and Fortune, sexta canción del disco, nos demuestran que saben hacer de todo, pero que no siempre lo hacen bien. Es una canción que aún así entra bien, pero en la que se abusa de la dureza de sus instrumentos y se mezcla con elementos psicodélicos que no quedan muy bien juntos, pero bueno esta canción es versátil, o os encantará o la odiaréis. Runaway, un pequeño descanso como séptima canción del disco, una balada preciosista, una melodía de piano acompañada de guitarras eléctricas y una gran variedad de instrumentos de cuerda que generan un aire de orquesta. Con la incorporación de la batería hacia la mitad de la canción, ésta alcanza su máximo grado de perfección, y comparte junto a Dull Life el podio a la mejor canción del disco. Un arpa introduce a Dragon Queen, un sonido que en seguida se apaga dando paso a los sonidos electrónicos. Un ritmo de hip-hop y una melodía oriental, se mezclan con la música electrónica americana, un buen conjunto que no deja indiferente. El disco se va acabando y se nota, Karen O canta cada vez con más nostalgia, y así lo demuestra en la novena canción del álbum Hysteric, una canción muy simplona que sigue la estela de Zero pero sin ser tan electrónica. Y para acabar, Little Shadow, la tercera balada de It's Blitz que lo concluye. Suena grandiosa, como debe ser la despedida de un álbum. Si hay algo que siempre me ha fastidiado es que se acaben los álbumes lentamente y de la peor manera, pero si se hace como lo hacen Yeah Yeah Yeahs aquí entonces se lo permito.
La edición especial incluye cuatro versiones acústicas de Soft Shock, Skeletons, Hysteric y Little Shadow. Sólo puedo decir que son geniales, casi las consideraría canciones nuevas dada su increíble calidad.

Para los que sólo quieran escuchar lo mejor de este disco, os recomiendo que le echéis un vistazo a: Zero, Heads will roll, Dull Life y Runaway. Para los que les vaya más lo psicodélico, escuchad más bien Skeletons y Shame and Fortune.

¿Conclusión? Pues, un 10. ¿Por qué? Pues porque a pesar de todo este álbum en su conjunto está construido sobre bases sólidas de la electrónica, a las que cada canción le añade su parte característica que puede o no gustar, pero que no quita que como resultado sea un gran trabajo, original y con buena producción y además muy variado. Muchos grupos hay por ahí de indie y electrónica, muy buenos sí, pero que se repiten y eso al final cansa. Sin embargo Yeah Yeah Yeahs no cansa y si siguen por este camino harán cosas muy grandes.

Diego
domingo, 23 de mayo de 2010
Es lo que hay
Primero de todo, pido disculpas por el artículo que escribí hace tiempo apoyando la subida de los impuestos, fue la esperanza que guió mis manos, esperanza que ahora he perdido. No dejo de ver y oir a gente indignada, con razón, por la situación que atraviesa España ahora mismo, una situación que roza la catástrofe. Por aquel entonces pensé que era una buena solución, subir los impuestos haría que los ciudadanos pagaran un poco más pero en conjunto el Estado adquiriría más dinero y eso nos ayudaría a superar la crisis... Que equivocado he estado. No voy a hablar de cifras en este artículo, ni de hechos, está todo ante nuestras narices y no creo que haga falta recordarlo.

Recuerdo que en las elecciones de 2004 me alegré mucho al saber que por fin dejábamos atrás aquella época oscura por la que habíamos pasado gracias a Aznar, y que ahora con Zapatero las cosas iban a ir mucho mejor. Error de nuevo. Al principio mis esperanzas se incrementaron, pude ver como España se convertía en un país decente, a cargo de un presidente más que decente, de alguien que parecía tener cabeza y las cosas claras. Pude ver como la oposición liderada por Rajoy se negaba a ayudar y que cada vez dejaba en evidencia su falta de profesionalidad, dando así más relevancia a la sensatez de Zapatero. Pero todo eso cambió, y ahora ante la imminente crisis todos se ven reflejados ante un mismo espejo de corrupción y especulación. Todos acaban siendo iguales.

Hasta hace poco, tenía muy claro que en las elecciones del 2012 votaría al PSOE, mi razón era sencilla: España es un país bipartidista, y el liderazgo siempre se disputa entre el PP y el PSOE, por lo tanto y siendo evidente que con el PSOE íbamos a estar mejor que con el PP decidí que votaría al PSOE sí o sí. Pero al ver lo que está pasando, al ver que da igual quien gane de los dos porque España se va a hundir igual, ya no pienso votar al partido socialista, votaré al partido de izquierdas que más se acerque a mis ideas. Ahora me da rabia no haberme informado sobre los demás partidos, ya que no tengo ni idea de que propone cada uno, pero todavía tengo dos años para aprender y decidir cual figurará en mi voto en el 2012.

Dejo ya este artículo, no tengo nada más que decir. Sólo puedo unirme a la indignación general y esperar que en las próximas elecciones se dejen de lado a los que hasta ahora habían sido los principales partidos y se dé más importancia a los partidos minoritarios. Debemos darles una lección, pero para ello España debe estar unida, y no es el caso. No abarcaré el tema de las clases sociales aquí, pero es un grave problema y es la principal fuente de votos del PP (evidentemente me refiero a las clases sociales altas) por lo que dificultará muchísimo la nueva tarea que los españoles tenemos en mano: cambiar de una vez por todas el fatídico futuro de nuestro país.

Diego
viernes, 14 de mayo de 2010
Disco de la semana - Blue Rodeo
BLUE RODEO - THE THINGS WE LEFT BEHIND (2009) - Warner Music Canada

Un halo de luz ilumina de nuevo el camino que este grupo canadiense sigue. Un camino siempre marcado por baladas y música country. No es de extrañar que todos sus fans (en los que me incluyo) sigan queriéndoles como en el primer día. Ya con su primer álbum, Outskirts, sorprendieron al mundo con su talento, y ahora, 23 años después, siguen sonando tan bien como al principio. Sin alejarse de su sonido característico, nos dejan un nuevo álbum, The things we left behind, a finales de 2009. Caben destacar las voces de sus geniales cantantes y guitarristas, Jim Cuddy y Greg Keelor, que no dejan indiferente a nadie, tan moduladas y cuidadas, dando sentimiento a cada canción que cantan.
El álbum se compone de dos discos, con ocho canciones cada uno, llegando en su conjunto casi a la hora y media de escucha, lo que es una verdadera proeza hoy en día y más con tan solo dos años de margen con su anterior trabajo Small Miracles, otro fantástico trabajo en la carrera musical de estos genios. El primer disco comienza con el single All the things that are left behind, una gran canción sin duda, en la que se exprime todo el talento de sus dos nuevas adquisiciones, el multi-instrumentalista Bob Egan (venido de Wilco) y el teclista Bob Packwood, con sonidos exóticos, venidos de otras culturas y combinados con geniales punteos y la voz áspera pero dulce de Greg Keelor, todo para crear una estupenda balada. Le sigue, para hacer contraste, One more night, una canción que mezcla riffs de power pop, una guitarra de country y unos teclados que recuerdan al garage y al soul, y un ritmo rápido seguido de la perfecta voz de Jim Cuddy. Después el álbum va consolidándose y adquiriendo forma, convirtiéndose en una sola unidad. Nos dejan grandes hits como los singles Never look back, un homenaje al power pop de los 70, y One light left in heaven, una balada folk con arpegios acústicos, la melodía del piano de Bob Packwood y un violín, todos incluídos en el primer disco, y grandes canciones como Sheba, que sigue la estela de One more night y Don't let the darkness in your head, canción introductora de su segundo disco y con un estilo similar a su primer single, pero dando más importancia al piano. De su segundo disco pues, hay que destacar Arizona dust y In my bones, una canción country y una balada respectivamente en las que continúan el estilo de su anterior álbum sin alejarse ni un ápice. Además de Candice en la que mejoran aún más si cabe el estilo que tenían, haciéndolo totalmente redondo, y la larga canción que concluye el álbum, Venus rising, que dada su complejidad dejaré que vosotros mismos la juzguéis.

Si tan sólo queréis tener una idea del disco sin escucharlo en su integridad, escuchad en este orden las siguientes canciones: All the things that are left behind, One more night, One light left in heaven, Never look back, In my bones, Arizona dust y Candice. En total son siete canciones, pero es que dada la longitud del álbum (16 canciones) es difícil resumirlo en unas pocas sólo.

Para finalizar, le doy un 9/10. Nunca alcanzarán la perfección, aunque no dudo de su capacidad viendo los grandes álbumes que tienen como The days in between o Five days in july. Recomiendo su escucha, aunque no hayáis escuchado sus anteriores LPs, estoy seguro que os emocionará y os fascinará como un grupo que ya tiene 23 años pueda seguir creando cosas tan bonitas y tan frescas y siempre sin desviarse de su sonido característico.

Diego
miércoles, 5 de mayo de 2010
Disco de la semana - Phantom Planet
PHANTOM PLANET - RAISE THE DEAD (2008) - Fueled by Ramen

Muchos dirán que han cambiado, que esto cada vez suena más comercial, que nunca llegarán a hacer nada tan bueno como aquel hit llamado California que se encontraba en su segundo álbum The Guest (donde, todo sea dicho, cada canción era una obra maestra), pero que queréis que os diga, siguen sonando igual de frescos que antes. Es cierto que antes eran más suaves, incluían melodías más vistosas y una voz mucho más original que la que Alex Greenwald, cantante y guitarrista del grupo, fuerza en este disco, acercándose más a la voz indie del pop británico y dejando de lado aquella voz reconocible que tanto se asemejaba al garage americano.
A nivel músical, la calidad de la producción es apreciable (cambiaron de productora antes de componer este álbum, pasando de Epic a Fueled by Ramen) y supera con creces la de los otros discos. Con momentos sobrecargados de instrumentos y voces (como en la tercera canción del álbum, la genial Leader) acercan este disco a las superproducciones, propias de artistas de la talla de Muse o Coldplay, y aplican melodías que suenan a hits una tras otra. Sonidos más propios del rock que del pop, más punteos de guitarra électrica y una utilización soberbia de la batería (aunque este grupo siempre fuera conocido por el gran baterista que lo formó, Jason Schwartzman, y que dejó el grupo al finalizar el álbum Phantom Planet en 2004) se conjugan para crear lo que es para mí una obra maestra del siglo XXI.
Aunque evidentemente no llegó a destacar (aquel año fue un año de florecimiento músical, aparecieron grupos de la talla de Vampire Weekend o The Ting Tings, y grandes grupos del panorama independiente habían sacado nuevo disco así que Raise the Dead pasó desapercibido) para mí ha dejado una pequeña marca en el rock actual. Muchos grupos han venido después y han dejado por los suelos a este disco (como Wolfmother o Them Crooked Vultures) pero aún así no se puede menospreciar a esta banda que, con muchos altos y bajos, ha conseguido llegar hasta donde ha llegado.
Ahora se encuentran en un periodo de espera indefinido, han advertido que esto no era una ruptura, así que tal vez veamos un nuevo disco el año que viene o dentro de dos, el tiempo nos lo dirá. Mi calificación final para este disco es un 8/10. Lo dicho, es muy bueno pero no entra tan bien como los anteriores, aunque el gasto de la producción haya sido más importante. De todos modos, visto que siguen sonando bien, si sacan un nuevo álbum creo que será bueno, todo se verá.

Suena como... (fuente LastFM): Rooney, Forgive Durden, Panic at the Disco, The Hush Sound, Miniature Tigers, The Academy is... y The Like.

Diego
miércoles, 28 de abril de 2010
Aliento frío
Un aire helado invadía el ambiente cálido de un verano que ya tocaba a su fin. Los bichitos que revoloteaban por el aire se escondieron rápidamente. Miles de aves comenzaron a emigrar hacia el sur. Yo me encontraba un día más sentada encima del tejado de mi hogar. Viendo pasar los días, las horas, los minutos... mi vida. Estrellas que cubrían el cielo y rayos de luz que las hacía desaparecer. Nubes que sobrevolaban los cielos a toda velocidad o ráfagas de viento que se llevaban mis palabras sin querer.
Un triste mirlo se había posado en la rama de mi algarrobo. Píaba a desgana, sabía de sobra que le habían abandonado. Picoteó un poco las algarrobas, tal vez por matar el tiempo o simplemente por buscar alimento. Pero el viento sopló muy fuerte y las ramas se tambalearon por lo que el desdichado mirlo tuvo que marcharse de allí y buscar refugio en otra parte. Ardillas saltarinas se movían ágiles por los cables del teléfono, se dirigían al monte, no sé por qué. Aún recuerdo como una de ellas se me acercó un día y yo le dí un trozo de manzana. Ella lo había aceptado agradecida y se lo comió como si de una sandía se tratara. Que graciosa era aquella ardilla.
Pero yo no podía sonreír, mis labios estaban sellados, sólo sentía la nostalgia invadir mi cuerpo y estremecer mis extremidades. Aquel día que el vértigo me sorprendió, todo mi ser se tambaleó dejándome inerte en el suelo, sin respiración. Todo estaba a oscuras, sólo oía los sonidos del silencio, susurrándome al oído algo que yo no podía entender. Amor. Amistad. Cariño. Amabilidad. Felicidad. Dulzura. Todo se había ido, pérdido con el tiempo, con mis entrañas, mi mente y mis recuerdos. Poco o nada quedaba dentro de mí, y yo sentía como me vaciaba por dentro, como lo que una vez había sido se esfumaba con mi última exhalación. Vi luces rojas, recuerdos de mi infancia, la edad de la inocencia y de la ignorancia, cuando todo era perfecto y nada podía salir mal.
Aún me quedaba tiempo, pero mis fuerzas también habían desaparecido y ahora seguía aquí, sin nada que hacer. El tiempo había pasado y parecía que nadie iba a rescatarme. Era una doncella solitaria sin príncipe azul. Y por fin cayeron los primeros copos de nieve. Al final mi cuerpo acabó en el fondo del mar blanco y denso, como debía ser. Un lugar tranquilo donde descansar en paz. Y que paz. Pero entonces soñé contigo, recordé cuando te vi por primera vez y como te dejé escapar, y aunque los remordimientos recorrieron mi cuerpo, tú fuiste mi último recuerdo. Siempre te quise y tú nunca lo supiste, por eso te mando ahora mi carta de despedida, para que al menos sepas que alguien te quiso alguna vez, tanto como para quitarse la vida por ello. Adiós mi amada, ojalá acabes encontrando tu sitio como aquel triste mirlo que una vez vino a visitarme. Hasta siempre.

Diego
jueves, 25 de marzo de 2010
Luces del más allá/La mariposa
La noche se levanta cada día, cubriéndonos con su manto de oscuridad. Luces etéreas se despiertan con ella y iluminan pequeños recovecos de su vasto dominio. La reina a veces se deja ver en todo su esplendor, pero la mayoría de las veces se oculta detrás de una sombra, dejando ver partes de ella pero casi nunca en su totalidad. En aquel reinado, los sirvientes son almas que una vez fueron corpóreas en algún lugar del universo y que una vez separadas de sus cuerpos se presentan ante la reina. Ella decide el lugar que ocuparán en el espacio, su grado de importancia, y les otorga una parte de su luz para que iluminen los lugares más oscuros. Esa luz que se les otorga se va apagando con el tiempo y una vez desaparece, el alma que la poseía se desvanece y se convierte en polvo estelar. Y la reina debe sustituirla inmediatamente para que los agujeros negros no se apoderen del vacío creado.

Cuando la noche llega, una batalla se libra en el cielo, sobre nuestras cabezas, pero una vez llega el día, el rey pone fin a la guerra iluminando con la luz más grande que existe todo el universo. Sin ellos, tal vez nuestro planeta ya habría sido engullido por uno de esos agujeros. ¿Pero eso a quién le importa?

Historias fantásticas que nos cuentan de pequeños, para que nuestras diminutas mentes hagan volar la mariposa de la imaginación. Y que se vaya muy lejos, haciéndose cada vez más grande, llegando más allá del cielo. Pero una voz interior nos dice que no volverá y entonces queremos seguir siendo pequeñitos, como Peter Pan. Pero es que esa mariposa acaba de reunirse con las almas de nuestros antepasados, y se va a quedar con ellos para siempre, hasta que tal vez, un día, vayamos a buscarla.

Diego
martes, 2 de febrero de 2010
You can find it anywhere part 2/2
Laura se despertó de madrugada. Se escuchaban los sollozos de su hija una vez más. Desde que su padre había muerto ella no había parado de llorar. Cada noche, hacia las cuatro de la mañana, se ponía a llorar. Debía de soñar con su padre, pensaba Laura, pero lo cierto es que ya no sabía que hacer para calmarla. Habían visitado a muchos psicólogos y todos le habían dicho que su hija debía superar la muerte de su padre sola. A Laura le frustraba la idea de no poder ayudarla, se sentía totalmente impotente e inútil. Y además de cargar con esos sentimientos, debía pasar ella también el duelo por la pérdida de su marido y cuidar de su hija. Cada día debía soportar una gran presión, y a veces sentía que se iba a derrumbar. En un año había adelgazado tanto que ahora tenía las medidas de una modelo, totalmente en los huesos. Pero aún así ella seguía adelante, a duras penas sí, pero se esforzaba todo lo que podía. Con el tiempo desarrolló una gran fuerza interior, que le permitía soportar el dolor más grande. Y ahora podía incluso parecer un bloque de hielo, pero jamás perdió su gran sensibilidad.

Por la mañana Laura decidió irse de compras. Era sábado y no tenía que trabajar. Además, la increíble fortuna que había heredado de su marido le permitía pagarse muchos lujos, como la ropa. Así que planeó un recorrido por las mejores tiendas y se puso en marcha. Unos shorts de Dior, unos collares de Lanvin, unos botines de Giuseppe Zanotti, un clutch de Louis Vouitton y... ¿Marc? Estaba casi segura de que era él. Lo había visto pasar por delante de la tienda de Prada, así que dejó esas gafas de sol que se iba a comprar y salió a la calle acelerada. Corrió detrás de él lo más rápido que pudo, con aquellas bolsas llenas de ropa que ralentizaban su paso. De pronto, algo la hizo pararse, se preguntó porque le estaba siguiendo y que le diría si le alcanzaba. No habían hablado de nada cuando se conocieron, de hecho Laura ya se había olvidado de él casi por completo, pero fue volverle a ver y una llama se encendió en su corazón. Tal vez fuera el destino, mejor aprovecharlo, se dijo Laura. Así que, retomando la marcha, fue detrás de Marc. Todavía le podía ver al final de la calle. Afortunadamente se había parado en una esquina, así que aprovechó para dar el último sprint. Y de pronto le cayó una maceta en la cabeza. Laura quedó conmocionada, no sabía como reaccionar. Marc estaba inconsciente en el suelo, tal vez muerto. Pero de repente y sin siquiera quererlo, Laura empezó a reír. Nunca en la vida había reído tanto, incluso le salieron pequeñas lágrimas de los ojos. Se alejó de allí para que no la miraran mal y continúo riendo, tal vez por nervios o frustración, ni siquiera ella lo sabía. Hacía tiempo que no reía así.

Marc entró en coma, y no se despertó hasta el año siguiente, por poco le había dado una embolia cerebral, pero afortunadamente sus lesiones cerebrales no habían sido graves. Para su sorpresa recordaba todo lo que había pasado como si fuera ayer. En seguida pensó en Laura, pero se la quitó de la cabeza, había pasado un año y ella tal vez ya no estuviera viviendo en Manhattan, o tal vez hubiera encontrado a alguien. Salió a la calle. El sol le cegó por un momento, se tambaleó, pero consiguió enderezarse y seguir su marcha. Y como por arte del destino vio pasar delante suyo un taxi con una mujer dentro: era Laura. Llamó al primer taxi que pasó y le pidió que siguiera a aquel taxi. El taxista, algo extrañado, obedeció sin rechistar. Llegaron al aeropuerto. Allí vio como Laura salía del coche y se dirigía a la puerta de embarque. No llevaba equipaje, sólo un billete de ida. Se apresuró para alcanzarla, pero fue demasiado tarde, ella ya había atravesado el control de seguridad y ya no podía oir los gritos de Marc llamándola.

Nadie sabe que pasó después. Algunos dicen que Marc vivió sólo el resto de su vida, otros que encontró el amor en la pintura. Quien sabe, todo vale en esta vida ¿no? Pero el caso es que Laura llevaba un billete de ida porque no sabía exactamente cuando iba a volver, ya que iba a ver a su madre a Italia, que estaba ingresada en un hospital y tan sólo le quedaban unos días de vida. El amor al final son casualidades, ¿y si su hija hubiera superado la muerte de su padre? Entonces nunca se habría escapado de casa y nunca habría ido a aquel parque donde estaba Marc, y tal vez nunca se hubieran conocido. ¿Y si no hubiera llegado a tiempo al aeropuerto? Marc la habría alcanzado y volverían a encontrarse después de un año sin verse. Es una cadena causal que nunca acaba y es que sus vidas estuvieron repletas de coincidencias y esas simples coincidencias son las que hoy les han llevado a ser lo que son. Así que dejad volar vuestra imaginación e imaginad lo que queráis, lo que os hubiera gustado que pasara, todo está repleto de momentos inesperados que pueden cambiar toda una vida, accidentes, como que te caiga una maceta en la cabeza. Pero es que la vida es así y así será siempre.

Diego
sábado, 30 de enero de 2010
You can find it anywhere part 1/2
Contratado, le dijo con una sonrisa forzada. No pudo contener su alegría y abrazó efusivamente a aquella mujer desconocida que le acababa de entrevistar. En realidad tenía muy claro que le iban a admitir, su currículum vitae daba prueba de ello. Un expediente académico impecable y unas notas rozando la matrícula de honor en sus estudios. Además poseía numerosos títulos de idiomas y varios certificados de cursillos formativos que había realizado durante sus años de universitario. Marc no podía quejarse, todo por lo que siempre había luchado, su sueño, acababa de cumplirse, y no por cualquier cosa: lo tenía bien merecido. Así pues, desde ese momento, pasó a formar parte de la empresa que le había contratado, una empresa de gran renombre en Estados Unidos, donde los mejores bioquímicos del mundo hacían sus investigaciones. Y él acababa de unirse a ese privilegiado grupo, todo gracias a su increíble experiencia y la urgente necesidad que tenía la empresa de contratar a alguien joven recién formado. Me espera una nueva vida, pensó. Nueva sin duda, ¿pero era eso lo que verdaderamente iba a llenarle?

Los días pasaron rápidamente. Marc se acostumbró en seguida al ritmo de trabajo que llevaban allí. Pasaba horas delante de un monitor, haciendo enormes cálculos, y de vez en cuando bajaba al laboratorio para ayudar a los veteranos en sus experimentos. Dada su gran capacidad de aprendizaje y sus excelentes aptitudes, Marc no tardó en hacerse un sitio en aquel lugar. Acabó siendo reconocido como el mejor joven bioquímico que había conocido el centro. Aunque una vez llegó a ese estado de auténtica plenitud, comenzó a aborrecer lo que hacía. Habían pasado ya casi diez años. Marc ya era todo un adulto, aunque inconsciente de lo que le rodeaba. Había estado tan inmerso en su trabajo que había olvidado por completo lo que una vez tanto le había importado. La amistad, el amor, la familia... todo había acabado en el más profundo y oscuro recoveco de su memoria. La pasión con la que realizaba su trabajo no tenía parangón, y ello le había obsesionado con superarse una y otra vez, queriendo ser siempre el número uno en su oficio. A veces sólo se movía por simple competencia, dejando de lado el verdadero motivo por el que trabajaba y centrándose en adelantar a cualquiera que intentara ponérsele delante. Esto, sin embargo, no le aportaba ningún beneficio, todo lo contrario, lo volvía cada vez más egoísta y exigente, consigo mismo y con los demás. Fue convirtiéndose en alguien arisco, desconfiado, solitario, en alguien despreciable y casi odiado por todos sus compañeros. Tal era su desprecio hacia los demás que rechazaba cualquier ayuda bien intencionada que se le ofreciera, incluso si ésta podría hacer avanzar las cosas mucho más rápido.

Llegó a los cuarenta cansado, cansado de la rutina y de él mismo. De pronto un día se había dado cuenta que su vida ya no tenía ningún tipo de sentido. Si una vez había sido el empleado estrella, ahora no era más que un simple trabajador, preocupado por su sueldo y de la hipoteca de su casa. Nuevas jóvenes promesas habían aparecido en la empresa para sustituirle y él había dejado de ser el centro de atención. Si bien era cierto que seguía desempeñando una importante función, ésta había pasado a ser algo cotidiano, sin importancia. Cada día que pasaba llegaba más tarde a su trabajo, cometía errores estúpidos con mayor frecuencia y se mostraba indiferente ante las buenas o malas nuevas. Ya todo le daba completamente igual. Y como predijo días antes, sus jefes acabaron por constatar las anomalías en su trabajo. Así que, y como era de esperar, lo despidieron, lamentándose de que las cosas tuvieran que acabar de aquella manera. Aún así le escribieron una carta de recomendación, por si decidía seguir ejerciendo de bioquímico en otra empresa de menos prestigio. Aunque él ya sabía que no iba a volver a dedicarse a aquello nunca más.

Una mañana de otoño, Marc paseaba por las calles de Manhattan. Hacía un año que se había mudado de Washington a Nueva York. Había dejado su casa de las afueras de la ciudad, y la había sustituido por un piso en pleno centro. Con el dinero que había ahorrado y lo que ganó al vender su antiguo hogar podía vivir de una manera modesta durante muchos años. Aunque no le faltaba de nada, empezó a sentir nuevas necesidades que antes no había tenido tiempo de experimentar. Ahora que estaba solo sentía la necesidad de buscar compañía, aunque para su sorpresa ya no le quedaban amigos en el mundo, había perdido el contacto con todos. Y no hablemos de relaciones sentimentales, desde la universidad que no había tenido una, ni siquiera un mero roce con una mujer en más de quince años. Su increíble serenidad no pudo paliar su frustración, y por un momento se vio hundido, vio como tu su vida se derrumbaba ante sus ojos y él no podía hacer nada para evitarlo.

Volviendo a su casa observó a una niña llorando, sentada en un banco, en un parque. No sabía porque, pero sintió la obligación de ayudarla. Se acercó a ella, pero ésta ni se inmutó y continuó llorando. Era una niña de unos siete años de edad, pelirroja, de ojos verdes y piel muy blanca. De facciones redondeadas y pequeñas, delgada y de poca estatura para su supuesta edad. Se preguntó si tal vez se había perdido, o si, por muy rebuscado que pareciera, sus padres la habían abandonado. Se sentó a su lado y con un movimiento un tanto forzado pero lo más suave posible reposó su mano sobre su hombro. Intentó que su presencia no alterase más a la niña, puesto que podrían tomarle por un pederasta, así que, muy despacito, le preguntó que le pasaba, el porque de su llanto. Sin embargo ella no respondió, sólo se le quedó mirando, con una expresión entre sorpresa y curiosidad. De repente apareció una mujer corriendo. Estaba pálida, y sus ojos rojos daban la prueba de que había estado llorando. Era una mujer muy atractiva, pelirroja también y de facciones muy delicadas. Parecía una mujer frágil a simple vista. Era bastante alta y delgada, y por su manera de vestir se podría decir que ganaba mucho dinero: un bolso de Prada, y unas Ray-Ban Clubmaster complementaban su conjunto de Channel, junto a unos zapatos de tacón, probablemente de Manolo Blahnik. En cuanto recuperó su aliento cogió la mano de la niña y se marchó rápidamente. A Marc le picaba la curiosidad así que fue detrás de ella. En cuanto la alcanzó no pudo articular palabra. La había seguido, se había dejado llevar pos sus impulsos pero ni siquiera sabía que decirle. Se disculpó ante aquella chica, un tanto sonrojado. Ella se dio cuenta de que no era una mala persona y le pidió que se tranquilizara. Le dió las gracias por haber cuidado de su hija y se fue. Sin embargo él no estaba satisfecho, y gritando le preguntó su nombre. Ella contestó con una sonrisa: Laura, y a su vez le preguntó por el suyo. Una vez hechas las presentaciones cada uno se fue por su lado.

Marc empezó a sentir como algo despertaba en su pecho. ¿Era acaso amor? No, todavía era pronto para saberlo. Lo único que sabía es que quería volver a verla, aunque sólo fuera un minuto. No tenía muchas esperanzas de encontrársela otra vez, Manhattan es muy grande, pero aún confiaba en que esa posibilidad podría darse. Así que en ese mismo momento, Marc encontró una nueva meta en su vida. Sus ambiciones habían cambiado, pasando de el mero éxito en el trabajo a algo totalmente opuesto: el amor. Y si ya había perdido mucho tiempo durante su existencia, no iba a permitir que se le escapara la oportunidad de recuperarlo.
miércoles, 27 de enero de 2010
La Luciérnaga
Las luces recorrían alegres el sendero que daba al río. Su marcha rápida se veía a veces frustrada por silenciosas ráfagas de viento nocturno, que agitaban las copas de los árboles, meciendo sus hojas, y produciendo ese ruido inconfundible que tan agradable es para el oído humano. Los habitantes del pueblo cercano al río dormían plácidamente escuchando aquella sinfonía de sonidos noctámbulos. Pero uno de ellos se hallaba en vela. Recordaba con frialdad como aquella doncella de ojos azules y cabellos platinos se había marchado de sus brazos una vez... y no había vuelto jamás. Aquel día de su cuerpo habían emanado luces de colores, cálidas imágenes se habían superpuesto a su alrededor y un halo de destellos centelleantes había iluminado su bello rostro. Aquel mismo día, los nenúfares del río habían abierto sus flores, dejando escapar su aroma y pequeñas partículas de polen se habían reflejado en el aire, creando un aura de luz fantasmagórica. Con un suave susurro y un ágil movimiento de piernas ella se alejaba, dejando tras de si un trazo de luz blanca, como si de la luna se tratara. Nunca más volvió. Pequeñas lágrimas cargadas de nostalgia ahora rodaban por sus mejillas, mientras observaba el cielo oscuro, nublado y sin estrellas, donde se podía vislumbrar la luna menguando. Con un suspiro salió de su casa. El crujir de sus pisadas se convirtió en el nuevo sonido de fondo. Numerosos animales que ahora descansaban a la vera de algún árbol comenzaron a sentirse amenazados y partieron de allí buscando un lugar tranquilo y apartado. Llegó a la orilla del río. Allí, una nube de luciérnagas alumbraba el lugar. El agua fluía sin mucho alboroto, reflejando a aquellos insectos, y el rostro inexpresivo de aquel hombre, indiferente ante el espectáculo que se estaba representando en el riachuelo. De pronto, un haz de luz fugaz le cegó. Una silueta de mujer parecía estar acercándosele. Le abrazó y le besó con sus finos labios. Cuando quiso abrir los ojos ella ya había desaparecido. Ante él no habían más que luciérnagas, girando a su alrededor con sutileza, revoloteando con prisa y formando figuras coloridas en el aire. Una vez más su doncella le había abandonado... ¿O tal vez no había sido más que una ilusión?

Diego
jueves, 21 de enero de 2010
Dedicatoria
(Esta vez es una dedicatoria decente)
Para Amelia:

A veces te sientas y observas lo que tienes delante. Le das poca importancia, la justa y necesaria, o ni siquiera te fijas y tu mirada se pierde en un punto invisible de la lejanía. Que poco sabemos de lo que más cerca tenemos y cuanto pretendemos saber sobre lo que desconocemos. Así somos, unos fanfarrones, creemos ser modestos pero en realidad somos vanidosos y egoístas... ¿Qué es entonces lo que nos hace querer a las personas? ¿Por qué esa necesidad de tener gente a nuestro alrededor? Somos egocéntricos, ¿No nos basta con nosotros mismos? Tú misma te habrás dado cuenta, al igual que la mayoría de las personas racionales de este planeta. La respuesta se haya en cada uno de nosotros, en nuestro carácter, en nuestra personalidad. Esa característica común que poseemos, ese ego tan grande, no es más que un obstáculo en nuestra vida, en nuestra búsqueda de la felicidad. Y para paliar los efectos de este rasgo nos rodeamos de más humanos, compartimos con ellos las cosas, las impresiones, los gustos, los cotilleos, etc. Pero no es más que una ilusión a la que estamos acostumbrados. "Cuanto pesimismo" pensarás, y sí, es cierto, a veces veo la vida de un color oscuro, con una mirada fría y escudriñadora, sacándole todos los defectos y sin mirar lo bonita que es. Pero ahora toca romper toda mi argumentación, así que sólo puedo decir que conociéndote a ti dudo mucho que el hombre sea tan malvado. Tú me has aportado grandes momentos en esta vida, momentos que hemos compartido con felicidad, riendo, divirtiéndonos... ¿Acaso esos momentos son fruto del más puro interés? ¿No son entonces más que meras ilusiones? Lo pongo en duda, porque gracias a ti he aprendido muchas cosas, y me he hecho mejor como persona, y eso sólo se puede agradecer, y el agradecimiento no es precisamente la característica de alguien egoísta. Contigo, acabo de demostrar que las personas podemos ser bellísimas por dentro, tanto que a veces asusta. Por eso quería dedicarte esta reflexión, porque tú eres el ejemplo que he querido escoger.
Sé que ya no hablamos tanto como antes pero aún así creo que te mereces esta dedicatoria, porque estamos retomando el contacto y creo que eso hay que celebrarlo. Muchas gracias por todo Amelia, no puedo más que decirte que te quiero un montón y que espero que te haya gustado este texto. Espero que sigamos siendo amigos por mucho más tiempo :)

PD: Si buscabas algo expresivo y lleno de carcajadas y caritas sonrientes entonces siento no haberlo escrito de tu agrado. Aún así quiero que sepas que detrás del texto está la intención, que es realmente lo que cuenta. Hacía tiempo que quería dedicarte algo y no lo sé muy bien pero creo que este era un buen momento. Gracias por ser como eres, ojalá sigas así el resto de tu vida, sólo espero que no te vuelvas más loca de lo que ya estás!

Diego

A día de hoy...

Día 10 de noviembre de 2010: Siguen las mini-entradas. Diego

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